El Correo

¿Los últimos burros de Vitoria?

Imagen de la carrera del año pasado.
Imagen de la carrera del año pasado. / IOSU ONANDIA
  • La capital alavesa, que hoy celebra la fiesta de Santiago, se plantea suprimir a partir del año que viene la carrera de burros de los blusas, acto que da inicio a la jornada festiva

Desde hace un par de años, la capital alavesa no admite que durante las fiestas de la Blanca, o en cualquier otro momento del año, acampe y abra sus pistas en su término municipal ningún circo que emplee como reclamo los característicos números de leones, focas u otros animales amaestrados. Está prohibido por una ordenanza. Los circos que quieran desarrollar su función en la capital alavesa deberá hacerlo sin animales salvajes. No fue la primera ciudad en llevar a cabo una medida de estas característica, y tampoco será la última. En Cataluña acaban de prohibirse y en Bilbao, de hecho, ya hay grupos políticos que lo tienen en su agenda. Udalberri, coalición en que está integrada Equo, acaba de pedir que en la Aste Nagusia se impidan los toros y los circos con animales salvajes.

Tras el revuelo que causó en Vitoria la ordenanza que prohibió cualquier espectáculo con animales salvajes, el debate ha llegado en las últimas semanas a causa de otro evento tradicional en este caso del Día del Blusa, que se celebra cada 25 de julio, festividad de Santiago. Este día, hoy, es el ensayo general para La Blanca, con dos mil blusas tomando las calles y con un programa corto y siempre exactamente igual. Su jornada festiva empieza desde hace años (desde 1962, según las crónicas) con una carrera de burros en el centro de la ciudad. Luego paseo por el mercado de ajos, comida con la cuadrilla, paseíllo a los toros y fin de fiesta.

Pero la carrera de burros ya está en el ojo del huracán y es más que probable que este 2015 sea el último de la polémica prueba. En los últimos años, las peticiones para desterrar el divertimento de las fiestas vitorianas se ha incrementado. La reclamación ha partido casi siempre de ATEA (asociación para un trato ético con los animales), un colectivo en ocasiones pintoresco que se ha atrevido a cuestionar no solo este particular ‘grand national’ alavés, sino también otros asuntos mediáticos como el uso de petardos en Nochevieja o el “sacrificio de bogavantes” en un programa de cocina de la ETB. Pero no ha sido solo Atea. El año pasado, la escritora Lucía Echevarría pidió por carta al entonces alcalde, Javier Maroto, que evitara el espectáculo de los burros recorriendo el centro de Vitoria con blusas montads encima. Y este año, el rechazo a esta tradición ha puesto de acuerdo a animalistas y a cuatro de los seis grupos municipales (EHBildu, PSE, Irabazi y la marca vitoriana de Podemos). El alcalde, Gorka Urtaran (PNV), ha aplazado el debate a septiembre, cuando se buscará una “alternativa”, aunque no dejó de sorprenderse por una discusión púbklica que no considera prioritario, a la vista del resto de problemas que pueden acuciar a la cuidadanía. En todo caso, el regidor ganó tiempo para que el debate se retome en el futuro, con más tiempo de cara al Día del Blusa de 2016.

¿Y qué dicen los blusas? Su presidente, el año pasado, ya zanjó el debate. “Atea se ha topado con un presidente más burro que los burros”, dijo entonces, cuando explicó que la carrera, además de ser una tradición de década, se efectúa con exquisito respeto a los animales. Pero ello no convence a Atea, que cree que se desubican, sufren estrés y en definitiva, sienten un sufrimiento que podría ser evitado. Los blusas, en general, no creen que los animales estén siendo maltratados. “No se les pega. Antes igual sí se hacía, pero ahora no”, apuntan algunos en los últimos días en la prensa local. Los blusas, por cierto, dejaron hace años de acudir en masa a los toros en su día grande.

Vitoria, como en el caso del circo, no es la única población que somete este asunto del trato animal a reflexión ética. En los últimos días se ha conocid que el ayuntamiento vizcaíno de Zaldibar también estudiará eliminar para el próximo año las pruebas de arrastre de burros de las fiestas. Porque, claro, dicen alguno blusas: ¿Por qué carreras de burros ‘no’ y arrastre de bueyes, ‘sí’?