El Correo

Eso no me lo dice en la calle

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Zylinsky, un aristócrata y empresario afincado en Reino Unido ha retado a un duelo a Nigel Farage, líder del conservador y eurófobo UKIP.

  • Un británico de origen polaco reta a un duelo a un líder de la ultraderecha. Una idea que da que pensar, que a veces no seria la peor opción

Que hablen las espadas. Eso ha pensado Janek Zylinsky, un aristócrata y empresario afincado en Reino Unido que ha retado a un duelo a Nigel Farage, líder del conservador y eurófobo UKIP. Leído así suena a arrebato de abuelo Cebolleta, pero la cosa tiene su aquél. Ante tanto "bocachancla" opinando, sin miedo a las consecuencias, no estaría mal tamaño escarmiento. No pongan esa cara. Como decía aquél, es un hablar. Pero antes de discutirlo, recordemos la noticia que da pie al Piscolabis de hoy. La espada en lo alto de Janek Zylinsky.

Este caballero de origen polaco, importante el detalle, se ha hartado de las brabuconadas, críticas y acusaciones contra los inmigrantes del polémico Farage. Sobre todo cuando este líder ultra culpó a los inmigrantes de "los atascos del tráfico". Textual. Porque las carreteras "son demasiado estrechas para tanto inmigrante al volante". Lo dicho, este tipo del Condado de Kent es un caso digno de estudio. Basta con verle la cara para entender sus patochadas, pero sigamos y ya verán cómo el abuelo polaco les va a caer cada vez mejor. "Ya es suficiente, señor Farage. Me gustaría desafiarle a un duelo. Podríamos conocernos en Hyde Park una mañana, con nuestras espadas, y resolver este asunto". Esa fue la frase final de Zylinsky en un vídeo que arrasa entre los británicos. Y con razón. Porque su mensaje tiene dos vertientes. Una, que buscar chivos expiatorios, como hace Farage sin criterio alguno, suele ser la antesala de 'Soluciones Finales' con números en la piel. Y la segunda, que no nos iría mal si cierta gente tuviera que sostener sus palabras con una espada en la mano. Lo que nos lleva al asunto de hoy. "Difama que da igual". Esa es la máxima de estos tiempos. Y debería cambiar.

Vivimos días de insultos vestidos de opinión. Y uno los acepta, siempre y cuando luego el "opinador" tenga un par para mantenerlo después a la cara. Las redes sociales ayudan a buscar viejos amigos, pero también a encontrar nuevos enemigos. "Odiadores de cabecera", que les llama un compañero de oficio. Y cada cual tenemos uno, sea cual sea nuestra vida y ocupación. "Esa tía es una guarra", "Fulano es un chaquetero", "Mengano roba", "ese bar es un asco", "tal cantante repugna"... Da igual el tema. Los adjetivos los carga el anonimato. Por eso, a veces y algunos, desearíamos poder batirnos en duelo con más de un internauta. Gente que sabe de todo, que jamás cometió un error y que siempre es juez y parte, aunque no sepa del asunto.

Recuerdo a un cretino, sí he dicho cretino, que fallecida Marivi Bilbao-Goyoaga dejó entre las muestras de pésame una inoportuna opinión. "No me parecía buena actriz". Fue leerlo y me dieron ganas de seguir su pista, plantarme en su casa y analizar juntos su vida y éxitos. Porque debía de ser poco menos que premio Nobel. ¿Qué tipo de persona no puede evitar darse de alta en un diario para poder opinar, entrar ese día y dejar ese texto? ¿Qué mierda de existencia lleva para manchar un momento así? El de la gran Mariví es solo un ejemplo. Hay más cada día. Se esconden tras seudónimos o identidades inventadas. Pero también los hay con nombre y apellidos. Te los encuentras en la calle, en el trabajo o en una rotonda de la vida. "¿Qué he dicho que te vieron borracho y de puticlubs? Pues si no es verdad no se por qué te enfadas". O ese que dice "si digo que eres un mentiroso es una opinión, ¿o es que no hay libertad para opinar?". Son las socorridas frases de quienes descubren su error y les importa un bledo que hayan mancillado el nombre de una persona. Por eso, aquí y ahora, propongo que se pueda uno batir en duelo contra las siguientes personas:

-Las cobardes en general y las cobardes dañinas en particular.

-Las que piensan mal de los demás, por principio.

-Las que opinan sobre tu trabajo sin conocerte, siendo el suyo muy discutible o deficiente.

-Las que saben "de buena fuente" o tienen un primo al que le pasó algo y hacen circular una mentira manteniendo que es verdad.

-Las que se inventan muertes o alarmas terroristas y las cuelgan en la Red. Aunque más que duelo a espada merecerían cárcel.

-Las que crean virus o entran en sistemas informáticos ajenos solo por joder. Porque el verbo fastidiar se queda corto.

-Las que insultan a alguien a quien aprecias, sabiéndolo de antemano y para ver tu reacción.

-Las que critican un artículo, un comercio o ponen verde a alguien sin leer el primero, frecuentar el segundo o conocer al tercero.

-Las que te dicen que estás gordo, feo o lo primero que piensan, que siempre es algo malo, porque "son sinceras".

-Las que te empujan o molestan y no se dignan a pedirte disculpas.

-Las que nunca dan las gracias.

-Las que no saludan al cruzarse contigo.

-Las que son trepas en el trabajo o en la vida.

-Las que dirigen compañías que te llaman a tu teléfono sin permiso, a cualquier hora y para venderte burras o hacerte encuestas.

-Las que opinan de "lo vasco", porque un día se tomaron un pintxo en Donostia y pasaron 12 horas en la parte vieja.

-Las que siempre tienen más males que tú. Da igual que te estés muriendo y él o ella tenga tos. Lo suyo siempre será peor.

-Las personas tóxicas en general, que nada más llegar amargan a todo dios.

-Las que no son de un equipo, sino que son anti-un equipo. El tuyo por lo general. Y te dan la tabarra cada dos por tres.

-Las que te destripan una película, libro o serie, lo que viene a ser un spoiler, a mala fe y con alevosía.

-Las que "odian el fútbol" y entran en "las páginas de fútbol" y dejan comentarios"contra el fútbol". Que es como si yo entro en necrológicas y digo que no me gustan porque dan mal rollo.

-Las que ven a una embarazada o a una persona mayor en el metro y les pesa el culo tanto que no ceden su asiento ni con agua hirviendo.

-Las que te preguntan por qué no tienes hijos o por qué los tienes, sin conocerte.

-Las que van a los funerales, preguntan de qué ha muerto el difunto y abren tertulia sobre el asunto.

-Las que toman café con leche acompañado de tortilla de patatas.

-Las que escriben artículos tan chorras como este. Es decir, un servidor.

-Y, sobre todo, las que se están tomando en serio estas líneas. Porque siempre hay alguien incapaz de darse un respiro en su amargado ser y estar.

Por suerte vivimos en un mundo, Europa me refiero, donde los duelos no están permitidos y existe algo que llaman Justicia. Otra cosa es que ni llegue a todos, ni se aplique bien. De ahí que el empresario de origen polaco ofrezca alternativas a lo de cruzar aceros. Si a Farage le parece inadecuado, pueden verse en un plató de televisión para un duelo de palabras en el periodo previo a las elecciones. No es mala oferta. Al fin y al cabo, "somos gente civilizada". Pero no es menos cierto que más de una persona de este puzzle que llaman Mundo merecería que le sacaran a la calle y le retaran a un duelo para que mantenga lo que sale por su bocaza. Si se opina que se haga con todas las consecuencias. Quizá así aguantaríamos a menos gente cansina.