El Correo

El defensor de las causas (animalistas) perdidas

Kepa Tamames toma fotografías y videos de la carrera de burros del día del blusa, en Vitoria.
Kepa Tamames toma fotografías y videos de la carrera de burros del día del blusa, en Vitoria. / IOSU ONANDIA
  • Kepa Tamames y su colectivo ATEA, que ha denunciado a ETB por el "sacrificio de bogavantes" en un programa de cocina, ya reclamó a los ayuntamientos que prohibieran los petardos en nochevieja porque asustan a las mascotas y denuncia todos los años las carreras de burros en Euskadi

"Solo los perros y los gatos deberían estar bajo dominio del hombre, porque ya han perdido su sitio en la naturaleza. Ni un animal más". Esta frase, de una entrevista con El Correo, resume en parte la filosofía de Kepa Tamames , el portavoz, activista animal desde 1986 y cofundador y principal dirigente de ATEA, la Asociación para un Trato Ético a los Animales, último reducto del animalismo más extremo en Euskadi. El colectivo, junto a actuaciones de evidente justicia social contra los malos tratos a los animales, es noticia de cuando en cuando por denuncias que podrían tildarse de pintorescas.

La última se conoció ayer, cuando se supo que había denunciado a la televisión pública vasca, ETB, porque se "sacrificaban bogavantes" en un programa de cocina; se mostraba "desprecio" hacia una gallina muerta y porque "resulta reiterada (y hasta enfermiza)" la "obsesión" de la cadena "por la violencia pública hacia los animales", decía. La querella fue presentada en Lasarte, donde se grababa el programa 'Robin Food', de David de Jorge, hoy en Telecinco.

No es la única denuncia de ATEA que ha saltado a la esfera pública por su peculiar contenido. También acusó hace unos meses a la ETB de regocijarse en el dolor animal al plantear como prueba en 'El Conquistador del Fin del Mundo', el programa de máxima audiencia en la cadena, comer animales vivos, como ranas o anguilas (video). También censuró que se diera un machetazo en este mismo programa a una serpiente. "Yo no entiendo mucho de serpientes", escribió Tamames en un blog en eldiario.es. "Pero supongo que por fuerza ha de dolerles un machetazo en la cabeza, dotadas como están de un sistema nervioso centralizado, como lo estamos de hecho todos cuantos leemos estas líneas. ¿De verdad resulta tan difícil empatizar con quienes compartimos naturaleza vertebrada?"

Empatizar, por lo que parece, nos cuesta también con otros animales, de acuerdo a las denuncias que Tamames y su grupo han ido interponiendo aquí y allá en los tres territorios vascos, y que en muchas ocasiones han terminado ganando. Por ejemplo, la que cursaron contra CC OO en Bilbao, después de que el sindicato repartiera codornices vivas por la Gran Vía como parte de una manifestación por el cierre del matadero. La denuncia terminó con sanción para la central. Y también puede considerarse una empresa exitosa la que desarrollaron junto a otros grupos para prohibir los circos con animales salvajes en Vitoria. Desde hace dos veranos, en la capital vasca no se pueden asentar espectáculos que muestren este tipo de números. Los circos en Vitoria ya son solo con payasos y trapecistas, nada de tigres ni elefantes.

Contra los petardos

Relativo éxito ha tenido también ATEA en una recurrente petición que efectúa todos los años por estas fechas. Llega el fin de año y Kepa Tamames reclama a los ayuntamientos vascos que prohíban el lanzamiento de petardos justo después de las campanadas de Nochevieja, algo muy tradicional en algunas localidades. El colectivo defiende, y los veterinarios le dan la razón, que las mascotas viven con extremo estrés ese momento, que sufren angustia por los estruendos y que se dan casos incluso de animales que saltan a la calle desde las terrazas. En Vitoria al menos, ATEA tuvo cierto predicamento, pues el Ayuntamiento ya el año pasado restringió a 15 minutos el tiempo por que se permitía lanzar petardos tras las campanadas. Tras conocerse esta decisión, la Asociación Trato Ético Animal (ATEA) mostró su agradecimiento al alcalde Maroto por «haber pensado en los animales y haber restringido el uso de cohetes con motivo de las fiestas navideñas». Los animalistas recordaron que «el estallido de material pirotécnico supone un trauma para muchos animales».

En la que ha tenido menos éxito es en la denuncia contra la carrera de burros del Día del Blusa, también en Vitoria, y en las reiteradas peticiones para que las capitales y otras localidades vascas dejen de organizar ferias taurinas en sus fiestas patronales, que de momento solo se han extinguido en San Sebastián, bajo mandado de EHBildu. Sus denuncias contra los sistemas de control de ejemplares de palomas en las capitales ("exterminios") también han caído en saco roto. Pero el retrato quedaría incompleto sin alusión a los casos en los que ATEA da la cara y pone la denuncia, casos donde los tribunales han tenido que resolver acusaciones de brutalidad humana hacia animales de compañía como Irca, una gatita de Barakaldo, o Goliath, aquel pastor alsaciano al que su dueño intentó colgar en Portugalete.