La operación está valorada en 1.500 millones, el pasivo que actualmente soportan las empresas del grupo
El comprador, Back in Business, es el mismo que se hizo con Viajes Marsans, otra sociedad en suspensión de pagos
Los sindicatos, preocupados por la operación
Los sindicatos han mostrado su disconformidad con la operación de venta de Nueva Rumasa que ha llevado a cabo la familia Ruiz-Mateos.
La Federación de Industria y Trabajadores Agrarios de UGT (Fitag) ha criticado duramente que el proceso de venta se haya producido "a traición, por la espalda", sin el conocimiento de los trabajadores. El secretario sectorial de Alimentación, Bebidas y Tabaco de la Fitag, Sebastián Serena, ha señalado que el sindicato se ha enterado de la operación a través de los medios de comunicación y que les ha sido imposible contactar con los responsables de la firma adquiriente, Back in Business, ni con la familia Ruiz-Mateos.
Serena ha asegurado que responsables de las bodegas de Nueva Rumasa en el Marco de Jerez negaron meses atrás, cuando aparecieron los primeros rumores de compra, la existencia de negociaciones con el grupo que ahora adquiere las empresas. El responsable sectorial ha añadido que este proceso de venta despierta "ciertas dudas" en el sindicato, al ignorar si los jueces y las administraciones concursales tienen conocimiento de esta operación. "No conocemos el fin último de esta venta ni las empresas involucradas; no sabemos si sólo lo hacen para liquidar sociedades y evitar responsabilidades", ha lamentado Serena.
Del mismo modo, ha mostrado su temor por cómo afectará esta transacción en la marcha de algunas empresas como Cacaolat, o la planta de Clesa en Caldas (Galicia), para las que se conocen intereses por preservar su actividad industrial. Asimismo, ha confiado en que las garantías que ofrece el proceso concursal para trabajadores y acreedores tampoco se vean afectadas por este cambio en la propiedad de las empresas.
Por su parte, el secretario general de la Federación Agroalimentaria de CCOO, Jesús Villar, ha considerado que es un movimiento "especulativo" y "preocupante". Villar ha indicado que esta operación les preocupa "notablemente", porque detrás del grupo Back in Business no ven ningún proyecto industrial ni de negocio cuando, además, las empresas de Nueva Rumasa están descapitalizadas a "excepción de los trabajadores y trabajadoras".
Además, ha indicado que en la mayor parte de los casos no existe la propiedad de las fabricas, de los inmuebles, de la maquinaria ni de las marcas. "Nosotros vamos a estar muy atentos para que cualquier movimiento tenga en cuenta el empleo y que existan proyectos industriales con rigor y viables", ha añadido.
La familia
Ruiz-Mateos ha formalizado la
venta de su
grupoNueva Rumasa, actualmente en concurso de acreedores, a Back in Business, sociedad de Angel de Cabo, empresario que el pasado año se hizo a través de Posibilitum con Viajes Marsans, según informó la firma compradora. La operación se ha cerrado por el importe de deuda de 1.500 millones de euros que suman las empresas del grupo, si bien el importe final dependerá de "los posibles acuerdos que se alcancen con los acreedores".
Back in Business ha indicado en un comunicado que toma Nueva Rumasa con el fin de "analizar todas las líneas de negocio y tomar las medidas necesarias con el fin último de que las sociedades entren en valor y conseguir así la mayor satisfacción de sus acreedores".
De su lado, la familia Ruiz-Mateos ha mostrado su satisfacción por haber alcanzado un acuerdo con una empresa "nacional y de una dilatada experiencia en este tipo de situaciones". "Ello supone una garantía de continuidad de la actividad y, por consiguiente, de los puestos de trabajo". Así, la familia atribuye su decisión de optar por la oferta de Angel de Cabo, de "entre las numerosas recibidas en los últimos meses", "al profundo conocimiento que muestra del grupo y su probada solvencia económica y de gestión". "Nos garantiza la mejor alternativa posible para trabajadores, proveedores y clientes".
En virtud de la operación, Back in Business ha adquirido las sociedades matrices que sustentan la actividad de Nueva Rumasa, tras cinco meses de negociación y la realización de la correspondiente 'due diligence'. Durante esta auditoría a las firmas del grupo, la empresa compradora se ha centrado en "estudiar las distintas áreas de negocio del grupo y sus activos", para finalmente proceder en las últimas tres semanas a cerrar la "compleja operación" de compraventa.
No desmembrar el grupo
La transacción se registra siete meses después de que el pasado 17 de febrero la familia Ruiz-Mateos reconociera la insolvencia de sus principales firmas y solicitara el concurso de acreedores para diez de sus sociedades a las que posteriormente se han sumado otras filiales. En concreto, entre las firmas de Nueva Rumasa actualmente en concurso figuran Clesa, Garvey, Hotasa, Dhul, Elgorriaga, Hibramer, Trapa, Carcesa (Apis y Fruco), Quesería Menorquina y el Rayo Vallecano.
No obstante, en el caso del club de fútbol no forma parte de la transacción dado que ya se vendió el pasado mes de mayo al empresario madrileño Raúl Martín Presa por su deuda de 40 millones de euros, mientras que Quesería Menorquina fue vendida por la administración concursal a directivos y trabajadores.
Back in Business, que ha nombrado a Iván Losada director general del grupo Nuevo Rumasa, contempla como "prioridades a corto plazo" para la compañía adquirida mantener un contacto "claro y transparente" con las administraciones concursales de las empresas, "evitar el desmembramiento del grupo y acordar unos convenios de acreedores sostenibles que consoliden en futuro de las distintas firmas". En este sentido, los nuevos propietarios indicaron que "en las próximas semanas" seguirán profundizando en los distintos planes de viabilidad y estratégicos de cada área de actividad y empresa, "en colaboración con la administración concursal de cada sociedad".
Pagarés
En cuanto a los inversores titulares de los pagarés que emitió Nueva Rumasa, la firma asegura que la compra de la empresa "no altera las garantías que se les concedieron". Además, adelanta que les facilitará los "medios adecuados para canalizar sus peticiones, que serán atendidas en todo momento, siempre en defensa de sus intereses".
A este respecto, el propio fundador de Nueva Rumasa,
José María Ruiz-Mateos, ha indicado que uno de los motivos decisivos para inclinarse por esta opción ha sido "el compromiso de los nuevos propietarios de seguir con las obligaciones adquiridas por Nueva Rumasa con los inversores que mostraron su confianza en nosotros".
Asimismo, ha reiterado que "mantiene su compromiso moral y firme para que todos los inversores de pagarés cobren". Como prueba de ello, asegura que se les respeta la cesión de los derechos de justiprecio de la antigua Rumasa, a la que ya se han adherido parte de los inversores.