La manifestación del domingo reclamará la derogación de la ley
La manifestación convocada para este domingo en Madrid contra la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) pedirá la derogación de la nueva legislación y reclámará a los partidos políticos compromisos en este sentido.
Según a portavoz de Derecho a Vivir (DAV), Gádor Joya, esta ley "lo único que contempla es más aborto " y provoca que la mujer se quede "más abandonada". "No vamos a parar hasta que sea derogada".
En este sentido, ha afirmado que "ni un solo voto (de la población provida) irá a parar a aquellos que no incluyan en sus programas la derogación de la ley del aborto", ha agregado, al tiempo que ha acusó al Gobierno de "desoír a la sociedad española".
La marcha, a la que se unirán unas cien concentraciones en España y todo el mundo, llevará por lema 'España Vida Sí' y se desarrollará entre la Plaza de Cibeles hasta la Puerta del Sol desde las 12 horas. En la cabecera, estarán representantes de las 270 entidades convocantes, el ex militante del PSOE, Joaquín Montero y el padre de la niña Mari Luz, Juan José Cortés.
El Boletín Oficial del Estado ha publicado la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, conocida como Ley del Aborto, que entrará en vigor dentro de cuatro meses a partir del día siguiente de su publicación, el 5 de julio.
Esta ley sustituye a la actual legislación, vigente desde 1985 y que despenalizó el aborto en las primeras 12 semanas de embarazo en el supuesto de violación, hasta 22 semanas en casos de riesgos de malformaciones en el feto y sin límite en el supuesto de riesgo para la salud física y mental de la madre.
La nueva ley sitúa la mayoría de edad para interrumpir el embarazo en los 16 años, permite el aborto libre dentro de las primeras catorce semanas de gestación, a petición de la embarazada, y establece que podrá interrumpirse el embarazo hasta las 22 semanas si existe grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada o graves anomalías en el feto.
Además, señala que al menos uno de los padres o tutores legales de las chicas de 16 y 17 años deberá ser informado de su decisión de abortar, salvo cuando este hecho le produzca un conflicto grave, manifestado en el peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones o malos tratos. Asimismo, la prestación sanitaria de la interrupción voluntaria del embarazo se realizará en centros de la red sanitaria pública o vinculados a la misma.
Un debate abierto en 2007
El Senado
aprobó definitivamente la ley el pasado 24 de febrero -por 132 votos a favor, 126 en contra y una abstención-, tras cinco meses de tramitación. El debate sobre la regulación del aborto resurgió a finales de 2007, después de que se conocieran casos de interrupciones de embarazos muy avanzados practicados en clínicas privadas de Barcelona y Madrid.
A partir de ahí, distintas organizaciones sociales propusieron revisar la ley, aunque desde posturas opuestas: unos a favor de incluir restricciones y otros partidarios de una ley de plazos que estableciera el aborto libre y gratuito en las primeras semanas de embarazo.
El Gobierno aprobó el anteproyecto de la nueva ley el 14 de mayo de 2009 y tras el informe del Consejo de Estado que confirmó su constitucionalidad, cuatro meses después aprobó el proyecto de ley, que superó el primer trámite parlamentario el 26 de noviembre, cuando el pleno del Congreso de los Diputados rechazó -con 183 votos en contra y 162 a favor- las cinco enmiendas a la totalidad que se habían presentado.
El papel de los progenitores
Una enmienda acordada entre el PSOE y el PNV introducida posteriormente establece la obligación de las jóvenes de informar a sus progenitores, excepto en casos en los que pueda suponerles "violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones o malos tratos".
El Pleno del Congreso aprobó el proyecto el 17 de diciembre de 2009, con 184 votos a favor, 158 en contra y una abstención. El 29 de diciembre de 2009 llegó al Senado, donde, el 17 de febrero de 2010 la Comisión de Igualdad rechazó las tres enmiendas a la totalidad presentadas por el PP, Unión del Pueblo Navarro (UPN) y un senador de Unió Democrática de Catalunya, y una semana después el pleno la aprobó definitivamente.