Hasta cuatro horas de espera en Urgencias para los casos ambulatorios y más de un día para conseguir una cama en el hospital de Cruces. El año ha empezado con saturación de pacientes para el centro sanitario de referencia en la provincia. El sindicato de enfermería, Satse, ELA y CC OO han criticado la difícil situación que atraviesan los trabajadores, «desbordados» por la falta de refuerzos. El problema se originó en la época navideña, cuando se vaciaron por vacaciones las camas correspondientes a cirugía. Desde entonces, Cruces afronta el atasco de pacientes que producen el frío y la gripe, así como las reformas en una de sus plantas, que han privado a las instalaciones de una veintena de camas.
Los representantes sindicales denunciaron esta semana la saturación en el área de evolución, previa a los ingresos, con todos los boxes ocupados. «Hay camas en los pasillos, junto al baño, al lado del mostrador… y eso es inhumano. Los trabajadores de Urgencias -unos 70 entre todos los turnos- ya no saben reconocer un buen día», criticó una portavoz de CC OO, Mar Cerezo. Según advirtió, es frecuente ver hasta siete y ocho enfermos en los pasillos cuando los 45 boxes están ocupados. Algo a lo que se intenta dar solución adelantando el proceso de alta a las once de la mañana.
«El problema es que no es un colapso puntual, sino que se repite todos los años», criticó un portavoz de Satse, Gorka Irazu. Él no fue el único que demandó un refuerzo para los trabajadores. También la representante de ELA, Dori Álvarez, reconoció que los sanitarios «no pueden más», debido a que tienen que doblar esfuerzos para atender al doble de pacientes, en ocasiones incluso con menos personal a causa de las bajas. «La gente no protesta porque al final va preocupada por sus dolencias, y cuando vamos a gerencia nos dicen que no hay quejas en atención al paciente», lamentó.
Reformas
El gerente de Cruces, Gregorio Atxutegi, reconoció el problema «puntual» que padece el hospital por la falta de camas, pero advirtió que se trata de una cuestión originada por las inversiones en reformas y no por recortes en personal. «Al final, con 42 plantas es necesario reformar una o dos cada año», razonó. A las 20 camas menos de las que dispondrá el propio centro hasta Semana Santa se suman las 80 de las que carece Santa Marina mientras renueva una de sus plantas. Se trata de un lugar al que es frecuente derivar a los enfermos. Solo en enero de 2011 se trasladó allí a 175 pacientes de Cruces, mientras que este año, en el mismo mes, sólo pudieron recibir a 102. Atxutegi avanzó que la actual situación comenzará a aliviarse en un mes.