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LA RIOJA

La fundación aporta al Campus 7.000 euros y los documentos del que fuera director de la Enológica y presidente del Consejo Regulador

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Antonio Larrea Redondo llegó de las tierras del aceite (Baeza, Jaén, 1913) para poner orden en las del vino al que situó en cuotas de credibilidad y comercialización impensables en aquellos años. Ejerció primero como director de la Estación Enológica de Haro para desarrollar labores de docente entre las gentes de la vid impulsando los cursos de bodegueros y enseñando a pie de renque cómo realizar los injertos sobre raíz de cepa americana; y desde 1944 hasta 1971 como presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rioja. Y su legado volverá a recuperar vigencia de la mano de la Fundación Dinastía Vivanco y la Universidad de La Rioja que desarrollarán, tras la firma del convenio de colaboración suscrito ayer, un proyecto de investigación sobre la figura de un hombre al que se le presentará como 'Alma del Rioja'.
Así lo avanzaron ayer el director de la institución cultural, Santiago Vivanco, y el rector del Campus riojano, José María Martínez Pisón, que delegan en el catedrático José Luis Gómez Urdáñez, respaldado por Enma Juaneda, Ana Bella Martínez y César Luena, todos ellos miembros de diferentes departamentos de la universidad, el estudio pormenorizado de los fondos documentales que Larrea dejó en manos de la fundación y destinan para la materialización de esta iniciativa más de 7.000 euros aportados con fondos de la Fundación para la Cultura del Vino Dinastía Vivanco.
Los documentos elaborados por Larrea y custodiados en el Centro de Documentación del Vino constituirán la base del estudio aunque se verán complementados por «fuentes no exploradas» hasta ahora como la memorias de la Estación Enológica que su entonces director redactó, en palabras de Gómez, con estilo «puntillista» dando forma a «un verdadero diario del mundo del vino de Rioja, siguiendo el ciclo biológico». «Desde que llora la vid hasta que, tras las primeras heladas invernales», parafraseó el catedrático aludiendo a sus escritos originales, «nos ofrece esa uva destinada al 'vino de hielo' a la riojana» que trata de recuperar, precisamente ahora la bodega de Briones.
Se trata, apuntó Gómez en la rúbrica del convenio, «de viejas tradiciones, nada novedosas para Antonio Larrea, un hombre de ciencia que acabó contagiándose de los saberes populares de los vitivinicultores riojanos a los que tanto enseñó» durante su etapa en el centro de control riojalteño.
De ahí que plantee un estudio integral, multidisciplinar, humanístico y científico que culminará, según apuntaron los promotores de este proyecto, con la publicación de un libro que revalorizará acciones tan esenciales para la promoción internacional del 'Rioja' como la que consiguió doblar las exportaciones entre 1967 y 1972.

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