Alguien de Salvatierra o de algún lugar cercano a la villa de La Llanada alavesa siguió con un nudo en el estómago la noche del lunes el partido Real Sociedad-Sevilla (2-0), el que cerraba la jornada en Primera y también el último de la Quiniela del fin de semana. El anónimo tentador de suerte se jugaba una porrada de dinero, prácticamente 1,3 millones de euros. La suma que finalmente se ha embolsado por su destreza a la hora de encasillar nueve unos, una solitaria equis y cuatro doses en los huecos debidos. En una jornada casera erró el Pleno al 15, el Betis-Athletic, que lo fio a una variante y como ganó el local, se quedó sin un premio que habría duplicado el obtenido.
«Ha fallado mi Athletic», lamenta jocoso Rodolfo Ribera, el regente de la administración de Loterías de Salvatierra donde se selló el único boleto con catorce aciertos escrutado en España. A quien sea que lo tiene en su poder se le debe reconocer, tanto con los euros que le corresponden como con admiración, el haber atinado en signos tan inesperados como el 1 del Osasuna-Barcelona o el 2 del Espanyol-Zaragoza. Eran los que escondían los millones, por encima de los 200 de las extintas pesetas.
Preguntar por el afortunado procede en estos casos, aunque la respuesta, evidentemente, siempre es la misma. Desconocido. Pero el lotero de Salvatierra, con muchos años de atención en ventanilla, cree tenerlo acotado como vecino del pueblo y asiduo al 1X2. «Está entre tres o cuatro personas. Es una quiniela rara, atípica, de cuatro resultados jugados a triple». Esto es, a asegurarse el acierto en aquellos partidos con la intuición de la sorpresa en el marcador. No es un boleto, o así lo estima el receptor, de los que sellan peñistas o colectivos de varios jugadores.
El quinielista de los 1,3 millones de euros solo sacó de su bolsillo 40,50 para pagar las 81 apuestas de su combinación triunfal. No solo se ha hecho acreedor al premio gordo, al de 14, tasado en 1.217.5812,94 euros, sino que también merece otros 56.000 al tratarse la suya de una apuesta múltiple que conlleva decenas de premios de 13, 12, 11 y 10 aciertos.
El agraciado dispone de tres meses para reclamar tan suculento botín. Lo puede hacer depositando su quiniela en la caja fuerte de una entidad de ahorro o cobrándola en cualquiera de las delegaciones provinciales de Apuestas y Loterías del Estado. Será difícil, si no imposible, seguir el rastro a la suerte. Hace unos años, el mismo despacho de Salvatierra selló una bonoloto de 1,2 millones y, como recuerda Ribera, «se cobró en Barcelona quince días antes del plazo».