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La Meryl Streep real le ganó con creces la partida a la Margaret Thatcher de 'La Dama de Hierro' en la Berlinale, donde además del preceptivo Oso de Honor se llevó un par de regalos de San Valentín y una de las ovaciones más sonoras en esta edición del festival. Streep hizo alarde de simpatía ante los medios, confesó que la ayudaron a meterse en el personaje los 'gin-tonics' que le daba la directora, Phyllida Lloyd; que guardó una «prudente distancia» con su papel y que «moverse» tras la espesa capa de maquillaje que hizo falta para caracterizarla no le costó tanto como pudiera parecer.
A Streep se la esperaba en la Berlinale como una de las presencias más codiciadas junto con Angelina Jolie. La conferencia de prensa, previa a la gala de la entrega del Oso, estaba a rebosar desde mucho antes de su aparición y, cuando apareció, hizo las delicias de prensa gráfica y escrita con un recital de gestos de sorpresa, risas y todo tipo de guiños. Reaccionó con elegancia al regalo de un ramo de rosas blancas de un jovencísimo periodista, que le recordó que era el Día de San Valentín.
A ese obsequio siguió una matrioska rusa más varias declaraciones sucesivas de amor y veneración por parte de los informadores, a quienes agradeció uno tras otro cada cumplido con mirada irónica e irresistiblemente simpática tras unas finas gafas de montura negra. Streep acudía a Berlín a buscar su Oso de Honor, coincidiendo con el estreno en los cines alemanes de 'La Dama de Hierro'.

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