«Desde que a mi hijo le diagnosticaron un linfoma linfoblástico, hace año y medio, he visto morir a más gente cercana que en toda mi vida. Eso es lo más duro. Ver caer día tras día a chavales que le rodeaban y afrontaban sus enfermedades con una entereza increíble y de repente no están. Y sus padres... es un infierno». La vitoriana Begoña Pérez de Eulate sabe que, dentro de lo que cabe, su hijo ha tenido suerte. «Daniel ve la luz al final del túnel», rememoraba ayer tras la presentación del día internaciónal del cáncer infantil. Un túnel que podría representar, a modo de metáfora, el hospital de Cruces. La UCI. La quimioterapia. «Un año y cinco meses», recuerda.
La dura travesía se inició cuando Dani tenía nueve años. «Salimos de casa por la mañana, y como creía que tenía anginas, le llevé al pediatra. La idea era ir a trabajar después de la consulta y que él fuera al cole». Pero los libros se quedaron en la mochila. En Txagorritxu «vieron algo raro y nos mandaron a Bilbao». Hospital de Cruces. Planta de Oncología. El día más largo. «Aquella tarde no escuché hablar a mi hijo desde que entramos en una habitación donde había un montón de chavales que habían perdido el cabello». Enfermos de cáncer, como él. Silencio total. «A partir de ahí nos fueron diciendo lo que tenía». Y en el subconsciente de la madre, siempre la misma preocupación. «Que se muriera. Ese miedo nunca se me irá, creo». En el del hijo, «rabia. Él pensaba que le estaban fastidiando la vida».
Pero Dani ahora ríe, canta y baila, «como cualquier niño». El tratamiento «va según el protocolo, que es lo mejor que te puede pasar. Nuestros únicos problemas son las derivaciones de la 'quimio' y la reacción a la medicación, pero la enfermedad está en remisión». Casi superada. Es uno de los 75% de los niños y niñas diagnosticados en Euskadi que logran vencer a la enfermedad. Como muchas familias que se enfrentan a una patología similar, los padres han encontrado apoyo alrededor. El de la asociación Aspanafoha. Y también el de la escuela Miguel de Cervantes de Ariznabarra. «Para él es una gozada ir al cole ahora. Está con los amigos, se ve normal, y sus compañeros y profesores se han portado de diez», explica Begoña. «Al principio no fue fácil, iba calvo». Pero sus compañeros de 5º de Primaria le dedicaron un corcho. El templo de Dani. Ahí colgaban fotografías, emails, y cualquier cosa que se les ocurría que les hiciera estar más cerca del compañero que no podía asistir a las clases porque se estaba sometiendo a la quimioterapia. Además, hablaban con él por teléfono e internet a diario. «Otro chico de la escuela también había tenido una leucemia y tanto él como sus padres han estado muy cerca de Dani», recuerda, agradecida, Begoña, que ahora es la que muestra a los padres que llegan al Oncológico a su hijo. «Les digo: 'sé que es duro pero mirad a Dani, él va bien. Es tu hijo, hay que luchar'».
Actividades para hoy
Con motivo del día internacional contra el cáncer pediátrico, la federación de padres de niños con cáncer Umeekin, en colaboración con Aspanafoha, instalará hoy a partir de las 11.00 una mesa informativa en El Boulevard. A las 16.30 horas han programado actividades y con la asociación de ilusionistas de Álava. Y en el colegio Presentación de María, habrá una charla-coloquio a las 11.30, con una suelta de globos en el patio después.