Muchas de las conversaciones que se suceden en las calles de la capital alavesa acaban con un 'agur'. Mantener una charla en euskera, en cambio, queda reservado para menos de la mitad de sus vecinos. En concreto, para el 43% de ellos, que son quienes se manejan con mayor o menor dificultad en esta lengua. El resto «no lo hablan nada», según un análisis sobre el conocimiento de este idioma recogido por el Ayuntamiento de Vitoria del Instituto Vasco de Estadística (Eustat).
El euskera aparece, pues, como una asignatura pendiente entre los habitantes de la capital vasca ya que el estudio no solo advierte de que el 57% no sabe hablarlo -ni bien ni mal- sino que el 53% de estas personas ni siquiera lo entienden, es decir, se clasifican como 'erdaldunes'. «Este grupo no va a bajar tanto en un futuro pues seguirá habiendo contacto con el exterior» que supondrá la llegada de 'castellano-parlantes' a la ciudad, razona Luis Mendizábal, sociólogo municipal. En sus previsiones entra también que aumente el número de euskaldunes alfabetizados o, lo que es lo mismo, ciudadanos que se mueven a la perfección tanto a nivel oral como escrito en esta lengua porque ése es el objetivo de «los acuerdos sobre euskaldunización y los modelos lingüísticos» alcanzados en el País Vasco. El 22% de los vitorianos se encuentran en estas condiciones.
«En función del contexto»
En las últimas dos décadas, el grupo de 'erdaldunes' ha caído veinte puntos, casi la misma cifra que ha ganado el de los euskaldunes alfabetizados. Y ésa parece que será «la tendencia». Pero en Vitoria residen otras personas que no se colocan en ninguno de los dos lados de la balanza, pues el conocimiento de euskera que poseen falla en alguna 'pata' del idioma, ya sea en la oral, la escrita, la de comprensión o la de lectura.
Quienes llevan ventaja en todos estos aspectos son los más jóvenes. En concreto, tres de cada diez menores de 14 años se desenvuelven a la perfección en lengua vasca y que «consigue hablar una u otra en función del contexto», añade Mendizábal. Y al contrario ocurre entre los mayores de 65 pues el 91% solo puede comunicarse en castellano.
El reto, eso sí, pasa por «la normalización» de los vitorianos que conocen la lengua vasca y que no la utilizan en su día a día. Así ocurre en nueve de cada diez hogares vitorianos donde el protagonista es el español pese a que varios o todos sus miembros sepan el otro idioma. La situación se traslada también a la calle, pues «si dos personas han hablado siempre en castellano no van a cambiar esa costumbre aunque ambas sepan euskera». Sin embargo, avisa el sociólogo municipal, «los cambios lingüísticos no son rápidos» y a menudo mantienen una estrecha relación con el relevo generacional.