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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 10 febrero 2012

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La gruta de Carranza reanudará la actividad en enero tras cambiar la iluminación y proteger sus estalactitas

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Hace ya más de cincuenta años que el mundo descubrió Pozalagua, pero pronto la cueva más famosa de Carranza podrá verse bajo una luz distinta. A mediados de octubre sus responsables iniciaron la sustitución de su actual iluminación por otro sistema con el que se conseguirá mayor potencia sin alterar la temperatura. Durante los tres meses que durará la reforma, la caverna, que recibe más de 40.000 visitas anuales, deberá permanecer cerrada al público. La reapertura oficial está prevista para mediados de enero.
Los trabajos de remodelación iniciados ahora costarán 140.000 euros, que financiarán a partes iguales el Departamento foral de Agricultura y La Caixa. El objetivo de las obras es potenciar la belleza de la cueva, que presume de tener una las mayores concentraciones de estalactitas excéntricas del mundo, así como columnas de estalagmitas de un llamativo color blanco. La nueva iluminación podrá colocarse más cerca de ellas y de las paredes de la cavidad sin producir calor que las dañe. Será gracias a la tecnología de 'leds' (siglas en inglés de diodo emisor de luz), que emiten una «luz fría», más potente y fácil de instalar.
Desde 2001, la mayor parte de la cueva se iluminaba con un sistema de fibra óptica, que no ocasiona los problemas de calor de las bombillas tradicionales pero por sus características requiere instalar largos tramos de cables pesados, lo que obligaba a colocar los emisores a la altura del suelo. «Desde allí, la luz llegaba al techo muy difuminada y no destacaba la belleza de las estalactitas excéntricas», explican los responsables de Pozalagua.
Hongos y verdín
Sin embargo, aquella primera reforma no llevó aparejada la sustitución de las bombillas tradicionales, que todavía alumbran la entrada a la gruta. Y sus efectos se han dejado notar. Tanto que en algunas zonas incluso han aparecido hongos y verdín. Y eso que durante el año la caverna cierra los lunes, los tres días siguientes a la Semana Santa, el 25 de diciembre y el 1 y 6 de enero. «Se hace así para que la cueva respire, se renueve el aire viciado de las visitas y no se vea afectada medioambientalmente», detallan. Ahora, sus responsables esperan relanzar el potencial turístico de Pozalagua, después de perder hasta 12.000 visitas el año pasado. «Es cosa de la crisis y también ha afectado a las cuevas del entorno», concluyen.

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