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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

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LA RIOJA

La lluvia y el frío deslucen la celebración del XI Mercado Medieval de Albelda

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Con un ojo en el cielo y el otro en la hogaza, el panadero, embutido en un plumas gris, veía con resignación el escaso transitar de gente. No tuvieron mucha suerte con la meteorología los artesanos del XI Mercado Medieval de Albelda del Río Iregua, celebrado este fin de semana.
El buen tiempo de las últimas semanas había animado a muchos comerciantes. En total, 40 puestos ocuparon varias calles de la localidad, aunque algunos finalmente desistieron en su misión y echaron el cierre antes de lo previsto.
«Una pena», comentaban la mayoría al ver, de nuevo, las gotas caer. «Entre la crisis y el mal tiempo, menuda suerte estamos teniendo», añadía alguno. Todos coincidían en que este suele ser un mercado muy animado, con mucha implicación de los vecinos, pero ayer el abrigo y el paraguas ganó al traje medieval y la espada. Tan sólo algunos niños, forrados por debajo con toda suerte de jerseis, se atrevieron con el atuendo de la época.
Para calentarse, nada mejor que un caldito hirviendo o un cucurucho de castañas asadas. Los más pequeños, sin embargo, prefirieron entrar en calor con los juegos medievales: tiro con arco, ballestas, zancos, diábolos e incluso peleas de espadas -de madera, eso sí-. Si el cansancio llega, un ratito en el tiovivo y listo.
Las brujas de la buena suerte vigilaban el correcto cumplimiento de las normas de juego, mientras que algunos padres se entretenían viendo el puesto de libros en miniatura, «hechos en el Perú», con temas tan variados como la programación neurolinguística o la Madre Teresa de Calcuta.
Los enormes bizcochos del panadero y el robusto horno de forja atrajeron a los más golosos. Para los amantes del salado, toda clase de embutidos, incluidas decenas de muestras de quesos.
Demostraciones de vidrio soplado, caramelos, cremas, bisutería o gran variedad de especias fueron otros de los reclamos para el público que, desafiando a la lluvia, se acercó hasta el Mercado.

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