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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

País Vasco y España

Apresamiento del 'Alakrana' | Multitudinaria manifestación

Miles de personas clamaron ayer en el puerto de Bermeo por la liberación «urgente» del atunero vasco, cuando se cumplen 38 días de cautiverio

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Hasta el cielo parecía lamentarse ayer por el secuestro del atunero vasco 'Alakrana' cuando a las doce del mediodía, en medio de un persistente aguacero, la multitud congregada en el puerto viejo de Bermeo se sumergió por espacio de un cuarto de hora en un profundo silencio. De esta forma, los familiares de los tripulantes vascos del atunero apresado por los piratas frente a la costa de Somalia exigían a los políticos que «se unan y hagan todo lo posible» para que las bandas de piratas somalíes liberen cuanto antes a los 36 tripulantes del pesquero.
Ni el temporal de viento y lluvia que azotaba el Cantábrico echó atrás a las miles de personas que acudieran a apoyar su llamamiento. «Teníamos que estar aquí para que el caso no pase al olvido», manifestó una mujer de Bilbao, que ayer no dudó en desplazarse hasta Bermeo para adherirse a la petición de los familiares. El punto de encuentro era el muelle más amplio del puerto, junto a la escultura 'Olatua', de Néstor Basterretxea. Pero ese espacio enseguida se quedó pequeño, por lo que muchos vecinos de la villa marinera y procedentes de otros puntos de Euskadi terminaron por ocupar gran parte de la dársena deportiva, guarecidos bajo sus paraguas. Otros optaron por concentrarse en las zonas próximas de Bastarre y el Torrontero que, desde un punto más alto del municipio, también miran al puerto. Todo el mundo quería arrimar el hombro en una manifestación de solidaridad sin precedentes en la localidad vizcaína.
El toque de la sirena de la antigua Cofradía de Pescadores marcó el inicio de la concentración. Los familiares de los marineros vascos sujetaban con fuerza la pancarta en la que se leía el lema 'Gure arrantzaleak askatu' ('Libertad para nuestros arrantzales'). El sobrino del marinero de Sestao Gaizka Iturbe vestía una camiseta en la que se podía leer 'Aupa tío Gaizka. Ánimo Alakrana'. Todos mostraban el rostro cansado, al cumplirse ayer 37 días de sufrimiento por su cautiverio. Algunas esposas de los pescadores permanecieron durante los quince minutos de silencio con la mirada perdida, como si por un instante se hubieran trasladado hasta el océano Índico a capear el duro temporal junto a sus maridos
Madres y padres de los arrantzales, que hasta ahora han guardado en la intimidad de sus casas el dolor de saber que sus hijos están en manos de una banda de piratas, ayer no pudieron evitar llorar en público. Las emociones estaban a flor de piel y el cielo parecía abrirse por momentos con el sonido de los truenos. «Esto no es nada en comparación con los temporales que tienen que sufrir los pescadores, y encima ahora un secuestro», señaló un arrantzale jubilado.
Por la extradición
El acto terminó con un emocionado aplauso. Entonces, Argi Galbarriatu, la hermana de Iker, el capitán del 'Alakrana', explicó a los congregados que los piratas se volvieron a poner ayer en contacto con la empresa armadora para comunicarles sus exigencias para el rescate. «Les han dicho que extraditen a los dos piratas presos en España para que sean juzgados en Somalia. No exigen su liberación, por lo que pedimos a las instituciones competentes que abran todas las vías para que eso se pueda llevar a cabo, porque sabemos que es posible», rogó.
Los familiares criticaron a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, por no suspender el viernes su viaje oficial a Argentina y «abandonar» la coordinación de las gestiones para resolver el secuestro. «Muy bien por ella -señalaron con ironía- porque justo cuanto peor está la cosa, abandona el Gabinete de crisis».
Marisa Vinagre, esposa del cocinero santurtziarra del 'Alakrana', se armó de valor para comparecer ante los medios de comunicación y reclamar a los políticos que dejen de discutir entre ellos y de rentabilizar el caso. «Necesitamos que en Madrid respondan a nuestra petición. No vamos a parar hasta ver a nuestros hombres en casa, porque no han hecho nada para merecer lo que están pasando», subrayó, visiblemente afectada. Su hija, Naiara Diego, recordó las últimas palabras de auxilio que le dirigió su padre por teléfono. «Estaba muy nervioso y eso que es muy fuerte. Nos dijo que nos están mintiendo desde el primer día, así que yo no voy a creer a nadie más que a él. Cuando venga, sabremos quién nos ha mentido», contó entre lágrimas.
Su hermana, al igual que otros familiares de los marineros, han solicitado atención psicológica para sobrellevar la tensión acumulada durante estos días. «Todos estamos afectados, pero quizás ella esté más sensible porque ha sido 'amatxu' recientemente», explicó.
Olga Bilbao, esposa del maquinista bermeotarra Víctor Bilbao, ha permanecido oculta para la opinión pública desde el principio del secuestro. Como el resto de familiares, atendió la petición de permanecer en silencio que les formularon los políticos con el pretexto de no interferir en las negociaciones. Hasta ayer.
«Se acabó. Las palabras de mi marido me pusieron los pelos de punta y quiero ver a todos y cada uno de los tripulantes en casa. Luego, ya sabremos quién nos ha mentido», dijo. Aparentemente es una de las mujeres que más entereza muestra. «No soy capaz de llorar, ni tengo tiempo para venirme abajo», manifestó. Su esposo es asmático y necesita tratarse con urgencia. «Estoy muy preocupada porque me dijo que se le estaba terminando la medicación», señaló.
Entre los asistentes a la concentración se encontraban también amigos de cuadrilla de los marineros. Los del capitán bermeotarra, Iker Galbarriatu, confesaron que «ya hemos pensado en prepararle una buena parranda para cuando venga, aunque al principio no esté para fiestas». En el Índico, los atuneros de pabellón extranjero con vigilantes de seguridad prosiguen con su faena, atentos a los acontecimientos. «Todos estamos preocupados y seguimos intranquilos las noticias. Nosotros, con los vigilantes a bordo, navegamos más relajados, pero sin quitarnos la sensación de miedo e impotencia», relataron ayer por la tarde desde el atunero bermeano 'Txori Aundi'.

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