El mapa de su cuerpo proporciona pistas sobre 33 años apurados al límite. La cruz en el antebrazo recuerda sus orígenes en Dublín, cuando su padre, el futbolista Eamon Farrell, puso el grito en el cielo al saber que su pequeño daba clases de ballet; de ahí le ha quedado el insomnio crónico desde los 12 años. El nombre tatuado en los nudillos, Millie, alude a su ex esposa; todavía no ha tenido tiempo de grabarse en la piel a su pareja actual, la actriz Alicja Bachleda, que el pasado 7 de octubre le hacía padre por segunda vez.
'Carpe diem' reza el tatuaje que mejor resume el credo vital de Colin Farrell. Paz Vega, su compañera en 'Triage', jura que es abstemio y que fue la alegría del rodaje pese a sufrir una dieta estricta a base de latas de atún. Sin embargo, el actor irlandés se ha labrado a pulso la fama de estrella salvaje de Hollywood a través de hospitalizaciones por sus excesos y declaraciones bocazas. Durante la promoción de 'Alejandro Magno' alardeó en la revista 'GQ' de haber consumido heroína -«la he fumado un par de veces, pero sabía lo que me hacía»- y su filosofía sobre el sexo casual sin preservativo resulta llamativa: «Demasiado bueno para ser peligroso».
Colin Farrell se ha levantado hoy en Sevilla con su nombre en los diarios a cuenta de un vídeo de contenido sexual que grabó con la modelo de 'Playboy' Nicole Narain hace cuatro años. Catorce minutos de Kamasutra explícito, que han acabado en casa de los padres de su actual novia, católicos practicantes. El actor prefiere hablar de 'Triage', el filme que inaugura el Festival de Cine Europeo, en el que interpreta a un fotógrafo de guerra traumatizado por lo que ha visto en el Kurdistán. Paz Vega y Christopher Lee le acompañan en la cinta del bosnio Danis Tanovic, el oscarizado director de 'En tierra de nadie'.
-Enhorabuena por su segundo hijo.
-Muchas gracias. Llevo muy bien lo de ser padre y trabajar, sobre todo ahora, que no hago nada, ja, ja. Me voy a tomar unos meses libres para no hacer nada más que estar con mi hijo.
-¿Le ha gustado Paz Vega?
-Me enseñó algunas palabras en castellano: siesta, gazpacho, dame un cenicero... Aunque mucho gazpacho no hubo en este rodaje, la verdad. Paz es generosa, inteligente, bella. Ha sido muy fácil trabajar con ella. En todos los rodajes se te pega algo, espero que en este, por simbiosis, me haya quedado algo suyo. Además, ¿has visto cómo lleva el bolso? No es tan fácil, es todo un arte.
-¿Qué ha descubierto sobre los reporteros de guerra?
-Es muy difícil hablar de ellos como si fuera un entendido en la materia. Mi propia experiencia ha sido prestada de otras personas. He leído y he pasado mucho tiempo con un amigo de Danis que es fotógrafo de guerra. 'Triage' es una ficción, está basada en una novela de Scott Anderson. Pero he aprendido que es un trabajo muy duro, casi tanto como el de un soldado. Y hay algo que no resulta natural: los soldados siempre están implicados, ya sea luchando o huyendo, pero el reportero tiene que ser imparcial. Está atrapado en tierra de nadie, que, por cierto, es el título de otra película de Danis.
--Pero lo que ven les acaba afectando.
-Sí. Al principio me sorprendió lo inmunes que se vuelven en pocas semanas. Se supone que emocional e intelectualmente no deben implicarse, no atacan ni defienden ninguna creencia de las dos partes en conflicto. Mi personaje cree que puede ser un observador objetivo, que no le van a afectar los horrores que fotografía. Pero somos seres con sentimientos y lo que experimentamos nos empapa. Cuando la guerra se personaliza en la pérdida de su amigo, sus emociones salen a flote y empieza a descubrir su propia humanidad. Danis Tanovic ha vivido una guerra, él comprende realmente sus efectos. Es un tío tan generoso que hasta me permitió alterar los diálogos con expresiones irlandesas.
El escándalo
-¿Cree que la cámara actúa como un filtro, una defensa?
-Mi experiencia personal como fotógrafo -no en un conflicto, claro está- me dice que hay dos vertientes. Cuando miras a través de la cámara se produce cierta intimidad con la escena que has encuadrado, pero también una separación. Estás buscando la verdad. Mi personaje dice en un momento de la película que muchos fotógrafos de guerra mueren porque no se dan cuenta de lo cerca que están. En términos dramáticos es como situarte tras la cuarta pared, estás simultáneamente en el ojo del huracán y en la periferia de la existencia.
-Hoy hemos desayunado con la noticia de su vídeo sexual en Internet.
-¡Bah! No merece la pena hablar de ello. Lo mejor que se puede hacer con las noticias que aparecen sobre mí en Internet es ignorarlas. Yo vivo mi vida y procuro mantenerme alejado de toda esa mierda.
-¿Se siente perseguido?
-¿Perseguido? No, por dios. Mira las noticias para saber quiénes realmente son víctimas de una persecución. La mejor manera de afrontar estos asuntos es negarse a hacer ningún tipo de comentario. Todo está fuera de control y la manera de afrontarlo es ignorarlo. Si me implicara en cada comentario que dicen de mí, no haría otra cosa. En mi vida hay otras muchas cosas interesantes fruto de mi trabajo. Hablemos de ellas.
-No le gusta Internet.
-Lo que se dice ahí no tiene nada que ver con la realidad. Cuando se empezó a hablar de la libertad de expresión no existían los medios electrónicos de divulgación. La libertad de expresión tiene que ver con lo que alguien con nombre, apellidos y rostro dice o hace. El problema de Internet es que la mayor parte de las cosas se dicen desde el anonimato. Todo de forma impune. Creo que Internet es un medio nuevo que no hemos comprendido aún del todo.
-¿Qué admira Hollywood del cine europeo, si es que admira algo?
-No lo sé, porque no me siento parte de Hollywood. Sólo soy un actor, no me implico en las diferencias culturales entre Estados Unidos y Europa. Hay películas buenas y malas en todas partes. El cine es un formato internacional y todos los países tiene directores que cuentan historias. Además, no me van los nacionalismos. Lo único que sé es que en Estados Unidos todo es mayor. La sociedad es mucho más ruidosa, los anuncios son más provocadores, los deportes más agresivos...
-El amor cura a su personaje. ¿Para usted también funciona?
-Claro. Como seres humanos vivimos en los extremos, en un lado violencia, ira, odio; el contrapunto es el amor, la tolerancia, la compasión. Y el perdón, que es un ejemplo muy práctico de la grandeza del amor.
«Basta ya de dolor»
-Su personaje acude a un psicoanalista. ¿Usted se ha psicoanalizado alguna vez?
-Seguro que sí, pero yo no lo sabía en aquel momento, ja, ja. Supongo que cuando buscamos a alguien para hablar porque tenemos un problema nos estamos psicoanalizando. 'Triage' sostiene que, gracias al psicoanálisis, podemos purificar la maldad, y yo creo que puede ser posible. Reconocer el mal causado es un momento de borrón kármico, de asumir la culpabilidad que eso conlleva.
-¿Van a cambiar los guiones que elige ahora que es padre?
-Ser padre te endurece y a la vez te reblandece. Tengo mucha suerte porque recibo un montón de guiones. Ahora los estoy leyendo, no busco nada en especial, pero con algunos sientes una conexión. Quizá es el momento de hacer una jodida comedia, basta ya de dolor, culpa y redención. Ya he visto suficientes armas en mi carrera.
-¿Qué es ser irlandés?
-Jesús... Qué jodida responsabilidad responder esta pregunta... No sé, tío. Curarnos del pasado sin olvidarlo, supongo que como cualquier ser humano.
o.belategui@diario-elcorreo.com