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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

Álava

ÁLAVA

Una joven pareja que canta en un concurso, dos participantes en sendos 'realities' y una mujer que rechazó entrar en Gran Hermano cuentan sus experiencias en la pequeña pantalla

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¿Vivir en una isla desierta sin nada que llevarse a la boca? ¿Encerrarse en una casa con desconocidos vocingleros? ¿Recorrer miles de kilómetros con apenas un euro en el bolsillo? ¿Llegar al fin del mundo remando en canoa? Para la mayoría, sólo sugerirlo es cosa de locos. Y mucho más si se trata de un programa de televisión. Pero para algunos, el atractivo de participar en una nueva experiencia, lanzarse a una aventura donde descubrir nuevos lugares y personas, conocer lo que hay detrás de la pequeña pantalla y disfrutar, por qué no, de unos pequeños instantes de fama, bien merece perder el anonimato. Así lo viven cinco vitorianos que han dado ese paso y que, en términos generales, han disfrutado poniéndose delante de las cámaras.
XABIER ZURBANO Y AIARA VIANA
Cantan en Bi Gira
«Estaba más nervioso por verme en la tele»
Son jóvenes, cantan y ayer mismo salieron en televisión versionando la archiconocida 'Colgado en tus manos'. No son chicos de OT, sino de 'Bi Gira', un concurso musical que se emite en el primer canal de la televisión autonómica donde doce parejas demuestran sus dotes vocales cada semana. Entre ellos, Xabier Zurbano y Aiara Viana, amigos de 19 años que iniciaron sus pinitos musicales en Jesús Obrero y que ahora compaginan sus estudios universitarios de Ingeniería de Telecomunicaciones y Medicina, respectivamente, con los ensayos en Vitoria y las grabaciones de los viernes en Donosti, momentos a los que dedican todos sus pensamientos.
No es para menos, ya que esta oportunidad representa el momento «más feliz» de sus vidas. Y eso que no confían en llegar a la final del 2 de enero. «Hacemos cábalas y vemos lo que hay. Creo que estaremos cuartos o quintos», advierte Xabier, en contra de la opinión de sus allegados. «Son los fans número uno y nos ven en la final». Encaminados, al menos, están, ya que son una de las ocho parejas que permanecen. «La complicidad y la presencia sobre el escenario son nuestros puntos fuertes», confiesan.
No dejan nada al azar. «Nos dan la canción cantada y el instrumental, nosotros hacemos las voces, los arreglos y los movimientos, no puedes improvisar. Hemos cantado desde Madonna a temas en euskera o más salseros», añade Aiara. Por ahora, han sorteado los peores rapapolvos del jurado. «Son exigentes pero sus críticas son constructivas», valoran. Nada que ver con el temido Risto Mejide. «Nos presentamos a un casting de OT hace dos años y lo que se ve en la tele es un paripé», razona Xabier. «Queremos ser ingeniero y médico, esto es un hobby, aunque con otra chica, un guitarrista y un batería tenemos un grupo y hacemos algunos bolos», explica Aiara.
Incluso tienen compuestas canciones melódicas en euskera y se entusiasman ante la posibilidad de grabar una maqueta. «Llevamos año y medio detrás de éso, al menos para tenerlas de recuerdo, pero es difícil coincidir todos», lamenta Xabier. Por ahora disfrutan de su particular sueño, sin espacio para los nervios. Bueno, sólo cuando se ven a sí mismos. «En la primera gala estaba más nervioso por verme en la tele que allí grabándolo, era como '¡voy a salir en la caja tonta!'».
JOSÉ VERGARA
Pekín Express
«Salvo por la productora, repetiría»
Un anuncio y el consejo de su mujer fueron los culpables. A José Vergara, de 41 años, con dos hijos, profesor de religión en un instituto de Nanclares y montañero, no le arredraba ir hasta China, ni hacerlo a expensas de los samaritanos del camino. Era una oportunidad única. Y así se enfrentó a la primera edición de Pekín Express, junto a un ex alumno, Oier Quesada, ya que así lo exigían en el concurso. Cuando les comunicaron que estaban dentro «fue fenomenal. Había buscado muchas veces una experiencia en televisión, pero porque me gustan los programas de supervivencia y aventura», aclara José, inmune al qué dirán. «Me decían que sacan lo peor de cada uno, pues que lo hagan si lo encuentran. Soy una persona equilibrada y capaz de mantenerme». Tanto fue el temple de ambos que fueron acusados de ir por su cuenta. «Igual somos más fríos, serios y calculadores, pero luego vieron que éramos gente con la que se podía contar», insiste José.
Tampoco para la productora eran favoritos. En el desierto del Gobi «exigimos justicia, no que a una pareja le den tienda de campaña y hornillo y a otros nada». Pero el problema era que «Oier es tan equilibrado o más que yo. Nunca había discusión o tacos», confirma. Ni siquiera cuando a las puertas de Pekín, un error les sacó de la final. «Debíamos haber estado allí, fue el peor momento», recuerda, sin olvidar otros en bares de carretera, como un incómodo encuentro con cirujanas desinhibidas u otro donde unos jóvenes con pistolas les invitaron a beber vodka. En la mochila de lo positivo, «conocer a gente estupenda», admirar el lago de Baikal «y ver otro tipo de vida». Y una conclusión, «salvo por los problemas con la productora, repetiría al 100%».
JOSÉ VICENTE ALONSO
El Conquistador del fin del mundo
«El programa me ha cambiado a mejor»
Espontáneo, directo y natural. Tal cual lo piensa, lo suelta. Así es José Vicente Alonso, participante de la pasada edición de 'El Conquistador del fin del mundo' el 'reality' de aventuras de ETB 2. Allí, durante los más de cuarenta días que invirtió en recorrer Argentina hasta Ushuaia, a este ex pelotari y fontanero de 40 años le tocó el rol de 'loco'. «La verdad de la historia es que me enfadé con la tele y me quería volver a casa cuando vi que las cosas tenían un guión. A eso no iba, pero no sacan que hablé con ellos, sino que me fui a dormir solo porque se me fue la 'pinza'. La tele está por encima de ti y lo que quieren que suceda, lo consiguen», asume con filosofía. «Para sacar de ti lo más fuerte, aprietan y cuando no tienes comida, no te van a dar, cuando tienes frío toca mojarse y si te llevas mal con alguien, será tu compañero de prueba», desgrana.
Lo sabe bien, ya que en su equipo, en el que también estaban Juanito Oyarzabal o 'Korta', ésa era la tónica constante. «Coincidimos diez personas con mucho carácter y lo más bonito que nos dijimos fue 'hijo de puta'. Todo lo soltamos allí y en la calle queda lo mejor, nos vemos y hacemos cenas», desvela. No es lo único positivo de una experiencia que, reconoce, «me ha cambiado a mejor, dejas de ser egoísta. Tienes que compartir y estar con los compañeros y cuando vienes aquí, también lo haces».
«Se me acercan niños y personas mayores y me saludan con cariño», dice. Aunque reconoce que su familia lo ha pasado peor con su aventura, recalca que la ha disfrutado hasta el final. «Cada minuto me ha enriquecido», insiste este apasionado viajero que, fruto de su experiencia, ha publicado un libro 'Alonso, mi verdadero conquistador', trabaja con Iosu, otro de los participantes, en un proyecto para internet y prepara el 'piloto' de un programa que recorrerá todos los frontones entre Argentina y Nueva York.
VISI CELADA
Se presentó a Gran Hermano
«Me hubiera vuelto loca en la casa»
Visi Celada fue nominada, pero no para abandonar la casa de Gran Hermano. Al contrario. Esta auxiliar de enfermería de 42 años a punto estuvo de compartir mesa, piscina y broncas con concursantes de la quinta edición como Aída, 'Fresita' o Nico. Pero tras presentarse a los casting y superarlos, rechazó entrar en el recinto de Guadalix. «Por mi familia y por cómo podría afectar a mi trabajo. Desde el principio tenía claro que no me movía la fama, me presentaba sólo para ver cómo se organizaba ese mundillo», admite Visi.
Las dos primeras pruebas se realizaron en Santander. «Eran para ver cómo eres. Me gusta dar la nota y llamar la atención. Tengo mal genio, pero no soy mala persona», admite sin tapujos. La tercera cita fue en Madrid. «Era en fiestas de Vitoria y fui de empalmada», se ríe. Desde preguntarle qué haría en una isla desierta con un libro, un abrelatas y un mando a distancia, a criticarle por parecer una cebra y avergonzarla diciendo que olía mal. Todo eran pruebas para ver su reacción.
«Les di un desplante y me dijeron que me había cargado el casting, repliqué que me daba igual y seguimos tal cual». Prueba superada. Tocaba vestuario. «Sólo puedes llevar un objeto personal. Te dan 70.000 pelas para que te compres ropa. Por lo general buscan personas delgadas y esbeltas, pero entonces querían empezar a meter gente de otras características», recalca.
En la cuarta prueba, tras el reconocimiento médico, se plantó. «Iban a venir al trabajo y a mi pueblo, Salinas de Añana, y fue cuando me negué. Me lo pensé mejor. Mi familia y amigos lo iban a pasar fatal».
De haberlo hecho, admite que «con Aída hubiera tenido un tinglado enorme, pero con 'Fresita' no, me llevo bien con la gente ñoñita». Asegura que «hubiera dado mucho juego» y reconoce que encerrada tres meses en la casa «me hubiera vuelto loca. Soy un torbellino, ya buscaría algo para que me echaran. Si no a la primera semana, a la segunda». Tras admitir que «fue una experiencia muy bonita», se despide «encantada con mi vida, que es muy tranquila así».

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