Ya no son diecisiete, sino nueve y ya no se conectan de forma radial sino que convergen en un moderno sistema de red que favorece la conexión entre los diferentes barrios, los trasbordos entre autobuses y los enlaces con el tranvía. La revolución de Tuvisa, la primera gran pata del ambicioso Plan de Movilidad de Vitoria -el documento que apuesta por el transporte público y las peatonalizaciones en detrimento del coche- arrancó por fin ayer en medio de una gran confusión entre los usuarios y de la consiguiente sobrecarga de responsabilidad para los conductores.
Preguntas como «¿dónde se coge la línea 6?», «¿cómo voy a Zaramaga, a Txagorritxu, a El Pilar o a Lakuabizkarra?», según el caso, y reproches como «nadie nos informa de nada», o «antes me dejaba en la puerta de casa y ahora me da la vuelta a Vitoria» no dejaron de escucharse durante toda la jornada. No obstante, y a pesar del pronosticado caos, el estreno de la nueva red de Tuvisa se saldó con nota. «Estamos satisfechos porque, aunque haya habido pequeños despistes y errores, todo ha funcionado de forma correcta», valoró el concejal de Transporte y Movilidad, Joaquín Esteban.
Fue, en síntesis, una jornada de dudas, de nervios, de agobios propios del desconocimiento, de 'tráfico' de planos y de algún que otro cabreo. El de quienes no han comprendido todavía que «un autobús -según la vehemente defensa de José Luis Glera, satisfecho usuario de la nueva línea 1- no es un taxi». Por más que, con el cambio, la nueva flota de urbanos haya pasado de 46 a 63 vehículos, que la nueva red de transporte público cubra un total de 143 kilómetros y disponga de 256 paradas distribuidas por todos los barrios y que las frecuencias vayan a rondar los diez minutos.
Y es que, a pesar de que ayer quedara diluido por la confusión inicial -«está habiendo retrasos porque estamos desbordados por las dudas y las preguntas», admitió el presidente del comité de empresa de Tuvisa, Toño Seijo- éste sigue siendo uno de los objetivos prioritarios del nuevo mapa del transporte público que el alcalde, Patxi Lazcoz, volvió a defender como la «auténtica revolución verde».
Lo hizo durante la presentación oficial de las nuevas líneas, celebrada a mediodía en la plaza de los Fueros ante una nutrida cohorte de invitados. En ella, además, el regidor socialista quiso dar las gracias a los portavoces de todos los grupos políticos municipales por su incontestable apoyo al Plan de Movilidad y su «responsabilidad como oposición» y a todos los vitorianos «por su paciencia infinita» en estos primeros días de desconcierto.
Normalidad en semanas
Con todo, tanto el alcalde como el concejal de Movilidad prevén que la normalidad se alcance «en unas semanas». Será entonces cuando el sistema comience a funcionar como una auténtica red que dejará cualquier punto de la ciudad a menos de 350 metros de una parada de autobús y facilitará los transbordos. No en vano, 144 de las 256 andenes permiten ya el enlace de una línea con otra, ya sea directamente en la parada -62- o en paradas cercanas -110-.
Con la revolución del transporte público ya en marcha, el Plan de Movilidad seguirá progresando a partir del próximo 7 de noviembre. Ese día, además de subir las tarifas del urbano, la OTA se ampliará a catorce nuevas calles y estrenará una tarifa en función de la ubicación de la zona. Aparcar en pleno centro costará el triple que en la actualidad, mientras que hacerlo en los alrededores de la 'milla de oro' será un 200% más caro. La guerra contra el coche no ha hecho más que empezar.