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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

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Por las fiestas de San Fermín, a Pamplona hemos de ir, decía la canción. Pero eso depende, claro. Depende, entre otras cosas, del humor en que estés. Y de la edad que tengas. Pamplona, durante todo el año, es una ciudad seria y pequeña. También se suele decir tranquila y acogedora, pero en el fondo es lo mismo. El color del cielo es más bien gris. La Alcaldía es muy de derechas desde hace un montón de años. Digo muy. Y además es una ciudad cara. Conservadora, lánguida y cara. En fin, la única ventaja de todo esto es que cuando sales, cuando consigues hacerlo (ya que, por añadidura, Pamplona es una ciudad amurallada y no suele ser nada fácil salir de ella), cualquier jodido sitio te parece más soleado, más animado, más liberal y encima con precios más asequibles. Vamos a ver, yo soy de Pamplona y amo lo mío, pero de aquella manera, ya me entienden. Con inevitabilidad y cierta rebeldía. En cada calle tengo un recuerdo. Mi familia y mis amigos están aquí. De hecho, me temo que soy un producto bastante típico de este entorno. Pero, si puedo, por sanfermines prefiero largarme, lo digo sin ambages. Un dato: Pamplona ronda los 200.000 habitantes. Contando los municipios de la periferia, pasa de los 300.000. En fiestas, esa cifra se duplica. Es de locos. Ha habido años en que incluso se ha triplicado. Y eso contando con que cada vez son más los autóctonos que salen huyendo por uno u otro motivo. Supongo que no hay estudios de esta pequeña diáspora sanferminera, pero sería bonito saber el porcentaje que alcanza. Luego resulta que hay colonias de pamploneses celebrando el txupinazo en Salou, en Peñíscola, en Benidorm y en sitios así. Bueno, el éxito internacional de los sanfermines se debe a que un día, hacia la mitad de los años veinte, el escritor Ernest Hemingway visitó Pamplona y escribió una novela ambientada en las fiestas titulada precisamente 'Fiesta'. Al parecer, todo procede de ahí. Empezaron a llegar norteamericanos. Últimamente se ha popularizado la elección de 'Guiri del año'. Por otro lado, este otoño va a iniciarse otra tradición cultural de envergadura para apoyar la candidatura de Pamplona a la capitalidad cultural europea en 2016: la celebración del primer concurso de dobles de Hemingway. No se lo pierdan. Con todo, lo que de verdad sorprende hoy en día al visitante anglosajón, proceda de Boston o de Sidney, es el arte de beber en la calle sin ningún tipo de limitación. En eso sí que somos vanguardia mundial. Pero bueno.

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