«Si somos culpables de algo es de dejar a los críos en el coche cinco minutos», declaró el afectado a este periódico. Según su relato, tras un paseo con un matriminio amigo y su hijo, se les «hizo tarde» -serían las nueve de la noche- y decidieron «picar algo» en una pulpería «todos, los críos y los mayores»; una versión que corroboró a EL CORREO el propietario del establecimiento. En el tramo final de la velada, los menores «estaban cansados» y le pidieron ver un vídeo de los payasos Txirri, Mirri eta Txiribiton en el DVD del coche, «que se encontraba aparcado a unos metros y no en doble fila, como se ha dicho». El hombre, un conocido ex futbolista, accedió «porque son muy revoltosos», ya «habíamos acabado la cena» y sólo iba a tardar «unos instantes» en regresar al vehículo.
«Ya se iban»
Tras dejarles en el coche, volvió al restaurante para «tomar el café y pagar». Según su versión, dejó encendido el motor «porque estaba frío». Fue en ese instante, «nada más entrar en el bar», cuando un agente fuera de servicio observó el monovolumen con los niños en su interior y sin nadie a su cuidado. El informe policial resalta que el guardia esperó 15 minutos antes de dar la alarma, si bien el regente del establecimiento apoya la tesis del padre al remarcar que, cuando la patrulla entró en su busca, él y las personas que compartían mesa «ya se iban».
El ex deportista destacó, además, que la discusión se produjo después de que sus amigos reprocharan a los agentes la, a su juicio, escasa diligencia policial cuando uno de sus hijos fue asaltado a punta de navaja unos días atrás. «Entiendo que, si ven a tres críos en un coche, tienen que tomar datos y actuar», reconoció, antes de subrayar que lo que no acepta es «el comportamiento» de los guardias. En su opinión, deberían haberse limitado a advertirle de la posible infracción «y punto». Ante su insistencia, sin embargo, «se acaloró el tema, se nos fue de las manos y surgió la discusión», en la que «mi amigo les preguntó si no tenían nada mejor que hacer».
Lo que más le ha indignado, en cualquier caso, es que la Policía de Sestao difundiera el incidente. «El daño que nos ha hecho es tremendo; a nosotros, a quienes se nos ha puesto en el disparadero como padres, y sobre todo a los niños», señaló, antes de anunciar que estudiará entablar accciones judiciales contra «los responsables» de la guardia urbana que autorizaron la difusión del incidente.






