Domingo, 17 de junio de 2007
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ÁLAVA
Pasear en bici... ¿por qué no?
Dos vitorianos crean una bicicleta adaptada a una silla de ruedas para facilitar que los minusválidos puedan practicar este deporte
Pasear en bici... ¿por qué no?
AYUDA. La silla con la rueda adaptada. / NURIA GONZÁLEZ
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LA BICICLETA
El vehículo: se trata de una silla de ruedas adaptada a un acople con una rueda delantera que favorece y facilita el transporte, sobre todo, en suelos complicados.

Desmontable: el sistema acoplado puede desmontarse fácilmente y el usuario puede continuar su paseo sólo con la silla de ruedas.

Precio: silla y acople cuestan aproximadamente 1.700 euros más IVA.

Más información: www.rcesar.com

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Este es un cuento con un comienzo triste y un final feliz. Empieza un día cualquiera, cuando a alguien un accidente le cambia radicalmente la vida. De repente, su rutina se desbarata al perder la capacidad de andar. Los que siguen son días muy duros al comprobar que un acto tan sencillo como pasear en bicicleta con su hijo se convierte en una actividad imposible de realizar. Sin embargo, siempre hay amigos anónimos que harían cualquier cosa por estas personas.

Y eso es lo que hizo Iñigo Barquín, un vitoriano que un día decidió acabar con las angustias de su amigo y ayudarle a cumplir su sueño. De modo que puso manos a la obra y, junto a su compañero de trabajo, Juan Antonio Íñiguez de Heredia, decidió poner a volar su imaginación al servicio de una buena causa.

Así que de esas buenas intenciones surgió una bicicleta adaptada a una silla de ruedas que ya está en el mercado, después de días de pruebas y montajes. «Es un gran proyecto con el que queremos que cualquier minusválido también pueda disfrutar andando en bicicleta», aseguró Íñiguez de Heredia, director técnico de la empresa vitoriana Calderería César.

El innovador vehículo dispone de dos partes: por un lado, la silla de ruedas y, por el otro, un acople con una rueda delantera que «facilita el transporte, sobre todo, en suelos complicados como la hierba o la arena», detalló el gerente de la sociedad. Gracias a un sistema de enganche, las dos piezas se unen para convertirse en un triciclo con velocidad propulsado por un manillar, donde están colocados seis cambios y el freno. «El usuario deberá impulsar el manillar como si estuviese remando. Pero lo mejor de todo es que el sistema es desmontable y que el acople puede quitarse sencillamente y guardarse en cualquier sitio», indicó Íñiguez de Heredia.

El prototipo

El primer prototipo se creó hace tan sólo un mes. «Una vez que desarrollamos la idea, sólo tardamos 15 días en montarlo, y funcionó a la primera», aseguraron sus dos creadores. Por supuesto, este primer modelo se lo quedó el amigo de Barquín. «Ya lleva un mes utilizándolo y pasea con su hijo en la bici, que tiene que dar bastantes pedaladas para alcanzarle», comentaban entre risas.

Una vez que la idea se ha hecho realidad, el segundo paso es sacarla al mercado. «Sabemos que es un objetivo difícil, pero ya nos hemos puesto en contacto con 1.000 asociaciones y muchas de ellas nos han respondido enseguida muy interesadas en probarla», explicó Íiguez de Heredia.

De momento, ya hay una persona que puede servirse de este nuevo invento. «La primera vez que lo probó, lo hizo en los parques del anillo verde de Vitoria y quedó fascinado porque pudo andar sin problemas por la hierba y la arena», recordaba orgulloso el director de la empresa. Por ahora, un sueño ya se ha cumplido.

 
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