Una de las mayores sorpresas en el complicado tablero alavés que dejó el 27-M surgió a mediodía de ayer en Labastida, el primer pueblo vasco en manos de Ezker Batua. Después de tres legislaturas de hegemonía del PP, Higinio Arinas Orive consiguió arrebatarle ayer la Alcaldía al popular Ignacio Gil Orive, el cabeza de lista más votado en las elecciones municipales.
EB consiguió este hito tras lograr unir los dos votos de su formación a otros dos del PNV -que votaron a favor obligados por el Araba Buru Batzar, como detalló uno de los concejales en la sesión de investidura- y otro más de la Asociación Vecinal Bastida (AVB), en un pleno en el que también estuvo presente el coordinador general de Ezker Batua, Javier Madrazo, que se fundió en un abrazo cuando Higinio tomó el bastón de mando.