La actividad ha vuelto al antiguo convento de Betoño. Más en concreto, a los aledaños del edificio que la congregación de las Carmelitas utilizó durante años para enterrar a sus compañeras fallecidas. El recinto está vallado y preparado para la inminente entrada de las máquinas excavadoras, según confirmaron a EL CORREO fuentes autorizadas de la Caja Vital, promotora del proyecto. A lo largo de un año, operarios trabajarán para dar forma a la nueva sede de la Fundación Sancho el Sabio, la biblioteca más importante del mundo sobre la historia y la cultura vasca, y que ahora se aloja en el palacio de Zulueta, junto a La Senda.
La entidad que preside Gregorio Rojo y Gerens, la ingeniería contratada para gestionar la materialización del plan, han adjudicado la primera de las dos fases de obra del edificio. Ésta, a punto de arrancar, consistirá en efectuar el movimiento de tierras y levantar la estructura de la nueva sede. «En definitiva, dejará listo el cascarón», resume Roberto Ercilla quien, junto a Miguel Ángel Blanco, ha diseñado una especie de urna rectangular. Se trata de una caja de cristal que envolverá el inmueble funerario situado en el extremo sur del convento, que se compone de un claustro y una capilla.
El edificio llamado a acoger el exclusivo centro de documentación se situará frente a Krea, el complejo cultural que albergará, a pocos metros, el antiguo edificio religioso. Eso sí, lo hará bastante antes, a mediados de 2007. A partir de entonces, la fundación disfrutará de la luminosa urna. En realidad, una doble capa de vidrio separada tres metros del viejo inmueble, que preservará incluso el tejado.
El prisma también se introduce tres metros hacia abajo hasta abrir un foso de luz en el sótano. Es en esa planta, de unos 1.650 metros cuadrados, donde se ubicará el corazón del centro de documentación. Esto es, el almacén para los fondos, las salas técnicas y de investigación, así como una amplia zona pública de consultas. En su área central, sobre los cimientos del edificio, se habilitará un pequeño salón de conferencias. Arriba, en la planta baja, se situarán la recepción y la dirección. El claustro servirá de lugar de exposiciones y la capilla, de acceso al sótano.
Una palacio en el aire
Una vez que culmine este proyecto, valorado en tres millones de euros, el palacio de Zulueta -sede actual de la fundación- quedará sin uso.
La casona fue devuelta por la Vital al Ayuntamiento hace un año y medio. Entonces, la entidad financiera obtuvo el solar de Betoño y otro en Lakua para equipamientos a cambio de 2,6 millones y de dejar libre el palacio. El Gabinete Alonso pretendía incluirlo en el fallido proyecto del palacio de la música del arquitecto Juan Navarro Baldeweg.