Los promotores del campo de golf de Labastida defendieron ayer que el proyecto de ocio es legal y servirá como motor de desarrollo del municipio. Avelino Fernández de Quincoces, director del equipo asesor de la sociedad San Ginés Labastida y responsable del plan, insistió en que será un elemento «de dinamización del sector turístico» de la localidad alavesa, «en proceso de decaimiento a lo largo de los últimos años».
Por su parte, Alfonso Fernández de Trocóniz, asesor en temas jurídicos de la sociedad, insistió en que la operación «cumple con la legalidad», al tiempo que reconoció que este equipamiento «no es un campo al uso. Está separado de las viviendas. El plan general obliga a que se construyan junto al pueblo».
Este campo de golf profesional se quiere construir junto al parque de San Ginés, a las faldas del Toloño. Tendrá dieciocho hoyos y se edificarán 750 viviendas en una primera fase y otras 800 en una segunda. Ocupará una extensión próxima a los 500.000 metros cuadrados.
Sin embargo, el proyecto no ha sido bien visto por diferentes sectores de la población. Hace un año, cuando se conocieron los detalles del plan inversor, se creó en Labastida la plataforma ciudadana Torrolate, cuyo objetivo es paralizar la operación. Su medio centenar de miembros consiguió en los primeros meses las firmas de adhesión de cerca de 300 de los 1.500 vecinos del pueblo.
En un primer momento aportó argumentos jurídicos, de protección de la naturaleza y urbanísticos contra la infraestructura. Alegaciones que fueron rechazadas por unanimidad por el pleno del Ayuntamiento de Labastida el pasado marzo. PP, PNV y PSE decidieron entonces seguir adelante con la inversión. La Diputación y el Gobierno vasco deben ratificar ahora si el proyecto cumple las normas medioambientales y urbanísticas, un proceso que puede durar seis meses.