Martes, 15 de mayo de 2007
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España planta cara a Nueva Zelanda con el Rey de testigo
España planta cara  a Nueva Zelanda  con el Rey de testigo
EL REY fue el tripulante número18 del barco español. / AFP
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Agustín Zulueta le pidió a Karol Jablonski que volviera a ser agresivo en las presalidas. El polaco lo prometió en rueda de prensa y ayer lo cumplió en el primer enfrentamiento, correspondiente a las semifinales de la Copa Louis Vuitton, contra Nueva Zelanda. Ayer atacó España en la presalida y se defendió, con uñas y dientes, Nueva Zelanda. Jablonski fue coherente y tapó las bocas que le han estado criticando durante todo el segundo 'round robin', demostrando que es un patrón extremista.

Entró por el lado malo, porque le tocó por sorteo, en un campo de regatas infame, mal colocado, sin viento estable y con una línea de salida digna de la peor regata del mundo. El Comité de Regatas se columpió ayer. El campo se montó para una regata de club, en la que vale cualquier recorrido. Un poco más hacia Pinero, había cuatro nudos más y con dirección estable. No debió dar la salida cuando lo hizo porque el viento estaba muy inestable y su intensidad era muy poca. Están empeñados en regatear frente a la Malvarrosa y eso lo desluce todo.

España, muy bien

España y Nueva Zelanda salieron al unísono después de pegarse duro durante la presalida. El equipo español obligó al neozelandés a defender el lado derecho del campo, en teoría el peor, pero la suerte quiso que el role fuera por la derecha, lo que produjo que el 'España 97' llegara a barlovento con más un un minuto de retraso sobre el 'New Zealand'.

En la popa se rehizo el equipo español y a base de maniobras y de velocidad le pudo recortar 22 segundos al rival, que continuaba confiado en una victoria segura. El día no estaba para bromas porque el viento soplaba loco. España viró la segunda baliza de barlovento a tan sólo 11 segundos de Nueva Zelanda. El equipo estaba trabajando muy bien deshaciendo el capricho del viento.

La última popa fue a muerte, con el equipo español batiéndose el cobre cada metro. Cuando parecía que la llegada iba a ser muy apretada, el viento roló 160 grados y se pasó de navegar en popa a hacerlo en ceñida. Ahí se acabaron las esperanzas de España, que ayer demostró que puede obtener buenos frutos de estas semifinales. Nos hubiera gustado ver la misma regata en un campo como Dios manda porque probablemente a estas horas hablaríamos de una victoria segura española.

La otra semifinal fue un paseo para el 'Luna Rossa', que se impuso por dos minutos y 19 segundos a un 'BMW Oracle' prepotente y sin ninguna idea desde la presalida. Los italianos pueden dar la sorpresa en esta semifinal y volver a disputar una final de la Copa Louis Vuitton. Los americanos ganaron la segunda ceñida, pero ya era demasiado tarde. Hoy, otras dos regatas.

 
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