«Representa cómo el hombre moderno se acerca a la Historia, que también es oscura y densa». Con estas palabras definió ayer el arquitecto Patxi Mangado el que a buen seguro será otro de los grandes reclamos del Casco Medieval, el Museo de Arqueología. El autor de este proyecto visitó ayer las obras junto al diputado general, Ramón Rabanera, y la titular foral de Urbanismo, Marta Alaña, donde confirmó que su cofre abrirá las puertas en el primer trimestre de 2008. De paso, reclamó a los alaveses «sensibilidad» para comprender y emocionarse con su obra.
Los trabajos, retomados hace dos meses por la nueva adjudicataria -Dragados y Lagunketa-, «concluirán en seis meses. Luego se necesitarán al menos otros dos para organizar el material expositivo», confirmó el premiado arquitecto navarro. En su visita al armazón del edificio, que le «encantó» a Rabanera, anunció que las láminas de bronce vestirán el exterior de su cofre ya se encuentran en Vitoria, procedentes de Alemania. «Pero aún falta por darles la forma adecuada, tarea que se realizará aquí», detalló. Una vez instaladas, se abrirán y cerrarán en función de la luz.
La iluminación es uno de los aspectos más cuidados por Mangado. El acceso del visitante por la escalera desde la planta principal hacia las exposiciones de las tres restantes será en un espacio oscuro y denso. Tan sólo estará perforado por cinco prismas de vidrio matizado con papel japonés que crean un juego de luces fluorescentes y rayos de sol que atravesarán las salas, convertidas en auténticas cajas negras gracias a su recubrimiento de roble horneado y madera negra (wengué).
Carga poética
«El fundamento de este proyecto era emular ese espacio interior que representa una alegoría del descubrimiento, mostrando los objetos como si siguieran en la tierra. El contenedor es más importante que el continente, con una carga poética capaz de emocionar a los visitantes», describió Mangado.
El edificio, ubicado entre las calles Pintorería y Cuchillería, contará con dos sótanos donde se almacenarán las piezas de campo y se ubicarán los archivos y bibliotecas. El vestíbulo de la planta principal conectará con el museo de Naipes y acogerá exposiciones, además de una proyección audiovisual.
En la actualidad, mientras unos operarios trabajan en la instalación de los sistemas eléctricos, de ventilación y de saneamiento, otros expertos se esfuerzan en dejar a punto la parte expositiva y de contenidos. Un trabajo conjunto que satisface por completo a Mangado. «Cuando ideé el edificio, lo hice pensando ya en la forma de exponer y en los objetos que habría, por eso me parece lo mejor trabajar de esta forma coordinada, que dota de coherencia a todo el proyecto».