Jueves, 10 de mayo de 2007
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POLÍTICA

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Lista de hombres objeto
La agrupación de mujeres Plazandreok de San Sebastián incorpora candidatos masculinos por la Ley de Igualdad
Lista de hombres objeto
Asun Urbieta, candidata a la alcaldía donostiarra. / JOSÉ USOZ
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Medio en broma medio en serio cualquiera ha escuchado a algún varón mostrar su disposición a ejercer de hombre objeto con pretensiones, generalmente, de esparcimiento físico. Ángel Abalde asume el papel de «florero», pero con otros objetivos. Es uno de los candidatos masculinos que la agrupación de mujeres Plazandreok ha tenido que encajar en sus listas «por imperativo legal». El colectivo feminista donostiarra viene concurriendo a las elecciones locales desde 1995 y siempre lo había hecho con listas cien por cien femeninas. Pero la Ley de Igualdad ha dado al traste con esa singular dinámica.

«Hemos tenido que meter a catorce hombres de relleno» en las listas, se duele Asun Urbieta, candidata a la alcaldía de San Sebastián. En este ámbito local «se aplica la ley española». Sin embargo, para las Juntas Generales mantienen la pureza feminista «porque es de aplicación la legislación vasca, que hace discriminación positiva y sólo exige que haya un mínimo de mujeres».

En Plazandreok aseguran no haber tenido problemas para encontrar hombres de relleno. «La ley nos obliga, y sería absurdo renunciar a nuestro proyecto por no acatarla, así que hemos elegido a los tíos más adecuados teniendo en cuenta su interés por la causa». Los varones integrados en esas listas «forman parte de movimientos sindicales o asociativos que han destacado en la defensa de los derechos de las mujeres; en este sentido, tienen todas las garantías».

Uno de los hombres que llegan con garantía es Ángel Abalde, prejubilado de 60 años con amplia trayectoria sindical en ESK. «No me preocupa aparecer como un florero en una lista porque defiendo que las mujeres participen en la vida política. Ser sólo un relleno es un precio pequeño para apoyar esta causa y romper con una sociedad patriarcal y machista», asegura. Es más, «cuando me lo propusieron incluso sentí cierto reconocimiento a mi labor como sindicalista y a mi sensibilidad con el feminismo».

«Peón necesario»

Ni se siente raro por ejercer de «peón necesario», ni le importa que en algunos casos ese papel decorativo «dé lugar a risas. La sociedad podrá hacer todas las bromas que quiera; el problema es que, de momento, es poco permeable a este tipo de ideas». Unas ideas que, a su juicio, son propias de un tiempo de transición, hasta que «la dependencia del hecho masculino se dé por resuelta». Ángel dice ser partidario «de la mezcla, no de que lo masculino y lo femenino vayan cada uno por su lado», pero defiende que, partiendo de una situación de desigualdad como la actual, las mujeres asuman más cuotas de poder hasta que las fuerzas se equilibren.

Desde un punto de vista práctico, ¿qué ocurriría si Plazandreok obtuviese tan buenos resultados electorales que uno de sus candidatos de relleno resultase elegido? Para empezar, Asun Urbieta reconoce que eso es hablar de «política ficción», ya que en los últimos comicios se tuvieron que conformar con unos 800 votos en Donosti y alrededor de 1.300 en las forales. En caso de que la sorpresa se materializase, el varón elegido, el tercero de la lista, «dimitiría y se pondría a la siguiente mujer». Ángel ya asume que ese sería su comportamiento. ¿No sería un fraude de ley? «Ya veríamos lo que pasa», zanja Urbieta.

El asunto encierra una aparente contradicción. Si los hombres incorporados a las listas están involucrados en la causa feminista, ¿por qué no podrían ejercer como tales en un cargo público? «Las feministas somos nosotras», matiza la candidata a alcaldesa, «ellos son hombres con actitud positiva en la lucha feminista. Si quisiéramos que nuestra política se desarrollase en grupos mixtos ya lo estaríamos haciendo». Pero no es así, y sus asambleas siguen siendo espacios íntegramente femeninos. «Se supone que las participantes trasladan lo que se dice a sus organizaciones y sindicatos». Aunque Urbieta también señala que ellos han demostrado poca implicación en sus actividades y charlas, por ejemplo sobre violencia sexista, en las que «de ochenta asistentes igual sólo hay dos hombres».

Aunque ya hay mujeres con cargos de responsabilidad en otros partidos e incluso jefas de estado, la candidata donostiarra entiende que «están integradas en partidos que hacen políticas masculinas. Nosotras no sólo defendemos que las mujeres lleguen al poder, sino que la política contemple las necesidades de las mujeres», precisa.

 
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