Lunes, 7 de mayo de 2007
Registro Hemeroteca

en

PORTADA

baloncesto
El TAU cierra una 'Final Four' decepcionante
El Baskonia sale muy tocado de Atenas'07 al abandonarse en el último cuarto y ser incapaz de igualar el deseo del Unicaja
El TAU cierra una 'Final Four' decepcionante
ESPECTACULAR. House intenta anotar un mate ante Pietrus. / I. AIZPURU
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

En caliente, uno podría soltar aquello de 'mejor no haberse pasado por Atenas'. En frío, quizá habría que ir más al fondo y preguntarse sobre dónde ha quedado el 'carácter Baskonia', la marca de identidad de este club famoso por ser el más indomable a este lado del Atlántico. Porque en esta edición de la 'Final Four', nada de nada. Ni una señal de ambición. El TAU Cerámica -el equipo que lo bordó en la primera fase, 'top 16' y cuartos de final- se abandonó en el escenario más inapropiado. A los ojos de toda la Europa baloncestística. Sale tocado en el alma y en su orgullo de una cita asociada en las dos experiencias anteriores al júbilo. De esta tercera presencia, desgraciadamente, sólo pueden extraerse malas vibraciones.

De los cuatro aspirantes al trono de la Euroliga 06-07, el TAU Cerámica ha sido sin ninguna duda el claro merecedor a ocupar la cuarta plaza, el sillón que todos detestan. Este agrio desenlace ha sido posible gracias a su exceso de ansiedad en la semifinal y por su absoluta ausencia de deseo durante la final de consolación. Ésta es otra, se admiten sugerencias para transformar este invento que sabe a cuerno quemado se mire por donde se mire. Sobre todo si pierdes. ¿Por qué no eliminarlo y premiar a los dos mejores equipos del torneo junior situando su final a modo de entremés al duelo de los mayores?

Rostro golpeado

Ésa es otra historia que debería liquidar la Euroliga, cuya organización volvió a ser un auténtico desastre. Mirando al golpeado rostro baskonista, queda añadir que ha abandonado el territorio heleno cargado con un saco de interrogantes. Sobre su personalidad, sobre sus posibilidades de hacer algo sonado este curso, sobre la idoneidad del perfil de Maljkovic para un club de estas características...

Así las cosas, duele muchísimo desperdiciar tantas horas de vuelo y de excelente trabajo para cerrar tu presencia en la Euroliga con una decepción en un partido que no interesa a nadie. Quizá ni a los propios protagonistas.

Si es que el Baskonia -salvo por un arrebato en el tercer periodo en el que se escapó por diez puntos (61-51)- no ofreció nada. Su encefalograma fue una línea recta. Sin vida. Ayer, tras desplomarse después en el último cuarto, sólo había ganas de regresar a casa. De lamerse las heridas en privado. De rumiar el desencanto antes de salir de nuevo al ruedo de la ACB.

Porque todavía queda por ver cómo afectará al ánimo azulgrana su tambaleante avance por la 'Final Four'. ¿Habrá efectos secundarios? De haberlos, ¿serán serios? Ojalá que no, ya que esta campaña que tanto prometía no termina de enderezarse. Y las oportunidades de ceñirse alguna corona de laurel se van acabando. Cuidado.

De momento, la afición desplazada a la megalópolis helena tenía ayer muy claro el culpable: Bozidar Maljkovic. Le recibieron con una sonora pitada cuando pisó el parqué del OAKA. La escena se repitió durante la presentación del cuadro vitoriano. Seguro que las impropias declaraciones del serbio tras la clarísima caída ante el Panathinaikos tuvieron mucho que ver en esta reacción. Aunque cabe recordar que éste es un deporte de equipo, para lo bueno y lo malo.

De esta forma, con los banquillos repletos de lesionados y las gradas vacías, los representantes de la ACB cumplieron con lo establecido; el envite se ganó a pulso el calificativo de tostón. La final de consolación -qué paradoja de denominación- sirvió para que el público calentara motores antes de lo realmente importante; el posterior Panathinaikos-CSKA Moscú.

Porque, salvo por la energía que le echó la afición malagueña -hasta en eso ganaron- el peñazo alcanzó las proporciones del peñón de Gibraltar. Faltó nervio, hubo un carrusel de despistes, se echó en falta la chicha necesaria para enganchar al espectador y, claro está, a los propios protagonistas. Y es que, ¿cómo conseguir motivar al jugador cuando te has quedado a un encuentro de pugnar por la corona continental?

Peor en todo

Durante tres periodos, el Unicaja -jaleado por la hinchada del anfitrión- deseó más arrancar algo positivo de Atenas. Encasquillado y sin espíritu, el Baskonia nunca dio sensación de disfrutar. Su cabeza iba por un lado, sus piernas en sentido contrario. Los pívots de bolsillo verdes le comieron el rebote, desperdició demasiados balones, malgastó diez puntos de renta en el último tiempo y, para más 'inri', no supo sujetar a Marcus Brown en las últimas posesiones, un jugador que resucitó ayer, gracias a la ternura azulgrana.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS