Los consejeros de Medio Ambiente se encuentran habitualmente con un efecto, el 'nimby', acrónimo que traducido del inglés significa 'no en mi jardín'. Todos necesitamos la energía pero no queremos tener cerca la fábrica, la planta o el edificio que la produce. Mejor en casa del vecino. Jasone Aretxabaleta, directora del Gabinete de la consejera de Industria, introduce esta figura para retratar lo que ocurre con la energía eólica. «Todo el mundo quiere cumplir el protocolo de Kyoto sobre energías renovables pero que no se toque ningún monte, que es donde sopla el viento. De los 3 emplazamientos del primer grupo previstos en el PTS, Ordunte se ha desestimado y de Ganekogorta y Mandoegi ni se habla. Si las cosas siguen así , con este frenazo por las primas del viento, habría que estudiar si el plan territorial sectorial sirve, si hay que modificarlo o si hay que renunciar a la energía eólica».
Aretxabaleta cree que Medio Ambiente del Gobierno vasco demostró que utiliza criterios independientes al declarar negativo el impacto ambiental de Ordunte. «Si se sigue adelante con los planes de Cruz de Alda, Iturrieta o Arkamo se estudiarán con los mismos criterios. Y si no superan la prueba no habrá molinos en esos montes», añadió.