La actividad ha vuelto al cofre de bronce. Tras un año de parón, la empresa Sarkis Lagunketa ha retomado apenas hace mes y medio la obra del museo de Arqueología con nuevos bríos y el reto de rematarlo en noviembre. La Diputación necesitará después tiempo para trasladar y organizar el ingente patrimonio arqueológico de la provincia.
Si se cumple el calendario previsto, el nuevo reclamo del Casco Medieval, diseñado por el arquitecto navarro Patxi Mangado, recibirá sus primeras visitas en la primavera de 2008, dos años después de lo previsto debido a los problemas creados por la primera adjudicataria, la firma catalana Comsa, a la que se rescindió el contrato por sus continuos retrasos.
EL CORREO ha recorrido esta semana el interior del futuro centro donde ya se pueden observar el sorprendente juego de luces, la panorámica de la almendra y el esqueleto que debe enjoyarse de cobre y wengué.
LAS FACHADAS
Camino de ser emblemáticas
El 'cuerpo' del futuro museo está listo. En estos momentos diferentes empresas se encargan de instalar los sistemas eléctricos, la ventilación, los saneamientos y toda esa serie de 'tripas' que hacen que un edificio funcione. Aún falta tiempo para que el centro adquiera su forma definitiva, pero ya es posible vislumbrar el efecto final. Sobre todo en la fachada principal, que luce la estructura de metal que será recubierta de bronce y cristal. Promete convertirse en una de las más fotografiadas de Vitoria.
Todo está ya listo para recibir en menos de cuatro meses las placas de bronce que se colocarán sobre las paredes exteriores laterales y la fachada posterior, que hoy lucen marrones y amarillas por el aislante, reveló el director foral de Urbanismo, Juan Pablo García de Vinuesa. Cuando el revestimiento esté completo, junto a los grandes ventanales de madera, se apreciará la «imponente» presencia del edificio.
LA LUZ
Los prismas y los tejados
El prestigioso arquitecto Patxi Mangado ha puesto un mimo especial en los juegos de luz del edificio. Así el acceso a las diferentes plantas de exposiciones por la escalera está pensado como si de un mirador se tratase. Según vaya subiendo los peldaños de la historia alavesa, el público podrá recrearse en la estampa que se abre a sus ojos sin filtros de ningún tipo. Si mira a su derecha verá el palacio de Bendaña, la calle Cuchillería, los tejados de la almendra y, al fondo, la torre de Santa María. A la izquierda, una espejo reflejará lo que ven. En el otro extremo del edificio grandes ventanales permitirán observar las azoteas de la ladera Este.
Pero este cofre guarda un tesoro fascinante. Un juego de luces fluorescentes y rayos de sol que, a modo de espadas, atraviesan todas las salas, que estarán recubiertas de madera negra (wengué) y con las vitrinas encastradas, Una atmósfera única para viajar en el tiempo.
EL PATIO
Homenaje a los caños
No es la única sorpresa. Una vez pasado el umbral de la calle Pintorería, el visitante llegará a un hermoso patio. Dejará a la izquierda el museo de Naipes; a la derecha, una sala para exposiciones provisionales, y pasará por un puente bajo el que se ha recreado, en versión vanguardista, uno de los tradicionales caños, los patios interiores que separan las viviendas de las estrechas calles de la colina, detalla el arquitecto foral Julio Herrero.
Por este caño moderno, agregó, entrara luz que iluminará los dos sótanos -el verdadero corazón del museo- ya que es ahí donde se pueden apreciar ya los espacios para los talleres, laboratorios, archivos, bibliotecas y almacenes.
RECEPCIÓN
Colecciones y Museos de Álava (CYMA)
Sobre los sótanos, en la planta baja, es posible hacerse una idea de cómo quedará en el futuro el vestíbulo que conectará este centro de Arqueología con su vecino de naipes. Este importante hall será la sede de una nueva marca cultural denominada Colecciones y Museos de Álava (CYMA). Exhibirá exposiciones permanentes. Su reto es renovar la gestión museística de estos complejos y llenar de actividad y de turistas un rincón situado en un punto estratégico del barrio medieval, muy cerca de la catedral y el Artium.
Este espacio dispondrá en el futuro de una puerta de acceso al palacio de Bendaña, cuya colección va a sufrir importantes variaciones para ir más acorde con los nuevos tiempos expositivos. Este área tendrá recepción con consignas, zona de baños adaptados, una sala con audiovisuales para explicar a las visitas lo que verán a continuación, un pequeño salón con butacas y escenario con vocación de ser polivalente.
LA VISITA
Paseo por el tiempo
El ciudadano que opte por visitar el museo de Arqueología debe prepararse para recorrer tres pisos repletos de lo mejor de los yacimientos alaveses. Cada planta, de más de 800 metros cuadrados, tratará de explicar lo que ocurrió en la provincia en diferentes épocas. Desde la primera, la visita tendrá un orden cronológico, partiendo de los orígenes del hombre hasta llegar a nuestros días. Los objetos expuestos se harán mas comprensibles con la ayuda de textos y doce audiovisuales que recrearán historias tan especiales como la de los clanes guerreros de La Hoya, la de la domus de Pompeya-Valentina que ha hecho famoso al yacimiento de Iruña-Veleia o la de la vida en los castros de Lastra.
LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
Centro de control domótico
El futuro museo, cómo no, contará con las tecnologías más avanzadas para hacer más cómoda y eficiente no sólo la visita sino la gestión de propio inmueble. Así, el edificio tendrá un centro de control domótico, de manera que las alarmas, las luces, el aire acondicionado, el agua, las ventanas y hasta las puertas estarán controladas por un procesador. Se sabrá de un vistazo si de repente alguien entra en una sala, si hay un grifo abierto o si sale humo. Además, está previsto que las luces se enciendan en cuanto una serie de células fotovoltaicas detectan a una persona.
La Diputación pretende instalar una réplica de este centro de control domótico en su propia sede, para controlar el CYMA desde casa.