Viernes, 6 de abril de 2007
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TAU CERÁMICA
El Baskonia se planta en su tercera 'Final Four' consecutiva
El Baskonia accede de nuevo a la 'Final Four' tras despachar por la vía rápida al Olympiacos en una cita tensa y abrupta que manejó con enorme soltura
El Baskonia se planta en su tercera 'Final Four' consecutiva
COMPLETO. Sergi Vidal, luchador en todas las facetas, intenta arrebatar el balón a Zizic. / AP
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Soñadores, ¿háganse del Baskonia! Su voluntad de hierro y su baloncesto de alta escuela dio carpetazo a su cruce de cuartos mucho antes de lo esperado. Por la vía rápida. Así, la selecta 'Final Four' abre sus puertas de nuevo a los osados de Vitoria. Por tercer año consecutivo, además. Atenas se engarza por tanto a Moscú y Praga dentro del imaginario azulgrana. Soberbio, el equipo de la ciudad que no se ve en el mapa se ha colado de nuevo entre las grandes superpotencias continentales. ¿Ya es una de ellas! Por los méritos contraídos sobre el parqué, por su inagotable capacidad para romper los esquemas preestablecidos. Grande TAU.

Sabio y concienciado, no sólo se amoldó al abrupto planteamiento lanzado por el Olympiacos, sino que le devolvió cada andanada corregida y aumentada. Los de Pini Gershon, autoproclamados desde el pasado verano aspirantes a la estación definitiva de la Euroliga, mordieron el polvo, desdibujados y frustrados ante la consistencia alavesa. Grecia sigue siendo un talismán. Lo fue hace doce meses en la campanada escenificada en el OAKA y ayer se repitió la arrebatadora imagen en otro escenario de tronío, un pabellón de La Paz y la Amistad que terminó más apocado que un corderito. Resignado sería la definición exacta.

El primer indicio de claudicación roja se registró en la grada, precisamente el activo teóricamente más sólido de los helenos. Apenas 6.000 aficionados se personaron. La mitad del descomunal recinto, de esta manera, sólo mostraba el frío cemento. Además, el derrotismo flotaba en el ambiente. Incluso falló la megafonía en la presentación de los 'rojos'.

Golpean los locales

Y con la anunciada tempestad ambiental convertida en una suave brisa, el Olympiacos trató de insuflar ilusión con una disposición bastante más correcta que la desplegada el pasado martes en Vitoria. Acertó con la tecla en el cuarto inicial en el que, espoleado por Penn, manejó rentas de hasta seis puntos y obligó a Maljkovic a 'deliberar' con sus pupilos en el banquillo antes de lo previsto.

El acicate, más la 'aparición' de nombres propios como Splitter -gladiador atrás y definitivo en el 'bloqueo y continuación'-, Erdogan o un golpeado Rakocevic reengancharon a un TAU al que le costó calibrar su punto de mira.

Entre esa mejoría visitante y que el partido careció en la primera mitad del 'cuerpo' que se le exige a un compromiso de estas alturas, las huestes baskonistas se hicieron con el mando. Primero tímidamente, concediendo alternativas en el electrónico. Luego amasando una suave ventaja ante la que el Olympiacos se vio incapaz de voltear. Alcanzaban el intermedio sanos y salvos (41-44).

Intenso

Pero lo mejor estaba por producirse. En la reanudación, con el choque subiendo su intensidad a marchas forzadas, los sucesivos quintetos visitantes decretaron su ley. En ambos lados de la cancha asimismo. Su millonario adversario se movía incómodo, desacertado. Mientras que en la otra mitad, la explosión de Scola -11 puntos en el tercer periodo- y el buen hacer del resto pusieron en órbita al visitante.

Al Olympiacos, plagado de buenas individualidades, no le quedó otra que el feo recurso del garrotazo. Entre esto y los problemas con las faltas de baskonistas fundamentales, la cita se comprimió. Pero, he aquí un dato esencial, sin perder nunca el TAU ni la cabeza ni el dominio del electrónico.

Es más, respondió a cada intentona roja con un juego cabal o con una jugada definitiva. La soga del segundero comenzó a apretarse sobre los helenos, que se sentían incapaces de recuperarse.

El público comenzó a cuestionar los cambios de Gershon, a quien no le quedó otra que ordenar la táctica del garrote y el tentetieso. Esa violencia demoró el desenlace una eternidad, sin que el TAU se desconcentrara nunca. Ahora ya sueña con repetir gesta en Atenas dentro de un mes. Y ya saben que soñar es gratis.

 
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