¿Qué mejor manera para encarar los cuartos de la Euroliga que presentarse a tan decisivo cruce desde lo más alto de tu torneo doméstico! El TAU Cerámica acudirá con ese estandarte en su poder tras dar buena cuenta ayer de un mustio Caja San Fernando y beneficiarse del traspié madridista en el Telefónica Arena. La sucesión de ambos episodios posibilitó que se completara una escena teóricamente redonda; liderato en solitario y, a pesar del susto en el último cuarto, generosa ración de autoestima por el mismo precio.
Porque salvo ese coletazo en el epílogo, el Caja San Fernando dio poquita guerra. Y cuando se envalentonó, llegó a situarse a siete puntos en el minuto 37, la reacción de un ardiente House devolvió las cosas a su sitio.
Y es que se trataba de un compromiso incómodo. Por el rival -un coco si se levanta con el pie derecho-, pero ante todo por la fecha, con el baskonismo fantaseando desde hace días sobre el definitivo pulso con el Olympiacos. Ese brillo cegó de inicio. El Baskonia se desprendió luego de dicho corsé para, por último, constreñirse hasta generar cierta alarma y reaccionar a tiempo. Todo ello empaquetado en cuarenta minutos.
La explosión de House -perteneciente a esa estirpe de jugadores ultradependientes de su físico-, más el democrático reparto de minutos, la cantidad de focos ofensivos -cuatro jugadores superaron la decena de puntos-, las ráfagas de dominio incontestable o los buenos porcentajes sintetizaron lo bueno de la tarde. El amago de desplome, con el cuadro sevillano a punto de echarle el lazo, puso el contrapeso a cualquier atisbo de euforia, probablemente una enemiga más peligrosa que el mismísimo Olympiacos.
Motores gripados
Le costó atinar a encender los motores al plantel de Maljkovic. La cascada de errores mutuos, sumado a una generalizada falta de tensión, apuntó a choque decepcionante en los inicios. Pero, poco a poco, acertó el anfitrión a engarzar sus piezas.
Los exteriores se apropiaron de la primera portada gracias a que bombardearon el aro sin misericordia. Igual argumento utilizó la escuadra hispalense, la antítesis durante muchísimo tiempo de la que destronó al Baskonia hace cuatro meses. Un apunte revelador. Hollis Price, el mismo que apabulló en noviembre a los vitorianos merced a sus 32 puntos, acertó su primera canasta a cinco minutos del final. Una hambruna parecida sufrió otro pilar visitante, el inestable Demetrius Alexander.
Así que, a la chita callando, el pulso gravitó hacia el bando alavés. De las tibias ventajas se pasó, gracias a un parcial de 7-0, a una declaración de intenciones en toda regla. 36-27 a 2.15 del intermedio. Al ecuador, la barrera elevaba el listón a los once. Hasta ese momento, el San Fernando hacía la goma desde el tiro libre.
Al regreso de los vestuarios, el TAU 'decidió' romper con la monotomía. Vivo, rápido y contundente abortó numerosos pases de un rival que reapareció legañoso. A ese plus de esfuerzo, añadió sus cualidades de sprinter y su manifiesta calidad individual. La formación visitante chirrió. Como el electrónico de un abarrotadísimo Buesa Arena.
Miedo en el cuerpo
La falla alcanzó los quince tantos. Luego subió a dieciocho. Incluso hubo un instante en que existieron 21 de distancia entre unos y otros. Corría el tercer cuarto. El mejor de los azulgranas ayer. Todo salía de cara. Sus movimientos eran arrebatadores. Y el San Fernando empequeñeció. Hasta Moncho López, quien recibió una técnica en ese tramo, pareció sucumbir al darle una oportunidad al bisoño Suka-Umu. Ojos en el reloj, como pidiendo la hora.
Sin embargo, quedaba una última traca. Con el partido enfilado, el TAU tartamudeó. Tanto que el moribundo aún dio un último coletazo. Entre Longin y el impronunciable Tskitishvili reubicaron a los suyos. A siete puntitos, concretamente. Con ese 80-73 a tres minutos del desenlace, un sentimiento de incredulidad se adueño de la grada.
Duró poco, la verdad ya que ahí surgió House. El microondas de Valdosta lideró la reacción vitoriana. En un abrir y cerrar de ojos, la lógica volvió. Y como el Real Madrid tropezó ante su íntimo enemigo, el premio recibido fue un pleno al quince. Queda rubricarlo a partir de este martes.