Pablo Aretxabala, 37 años, nació en Balmaseda, reside en Algorta y trabaja en Lakua, donde lleva las riendas de Visesa, la sociedad pública del Gobierno vasco que promueve vivienda nueva de protección oficial y de alquiler. Licenciado en Derecho y afiliado a Ezker Batua, da respuesta en esta entrevista a las últimas quejas suscitadas por deficiencias halladas en las promociones de pisos públicos recién adjudicados.
-Encontrar casa es la preocupación número uno de los vascos. ¿Cuándo calcula que dejará de serlo?
-Estamos en el principio de un ciclo descendente. La tendencia del mercado ha cambiado y eso va a propiciar que las dificultades de acceso a la vivienda vayan reduciéndose. De hecho, en Álava los pisos están bajando no sólo en relación al IPC, sino de forma real.
-A menudo ocurre que alguien resulta adjudicatario de un piso, incluso en régimen de alquiler, y pasan la friolera de cuatro años hasta que puede mudarse. ¿Comprende el enojo de esas personas?
-Bueno, según como se mire. Lo que hacemos es anticipar los sorteos para que los aspirantes sepan cuanto antes que tienen una solución a su problema. Ese piso no va a estar antes porque se sortee más tarde. Estará, en este caso, dentro de cuatro años.
-¿Y no se podría acortar la espera a un tiempo más razonable como, por ejemplo, un año?
-Sí, retrasando los sorteos. El periodo de construcción de los pisos es el que es. Si yo fuera un demandante, preferiría saber ahora que dentro de cuatro años tendré uno.
-En ocasiones ocurre que el plazo se establece en dos años y luego se retrasa a cuatro.
-Eso es otra cosa. En efecto, cuando se produce un retraso en una entrega se genera un problema. Obviamente, nosotros intentamos darle al cliente una información ajustada y luego cumplirla, pero a veces no se puede. Es un sector complicado para estas cosas.
-Hace unos días un joven acudió a estrenar su hogar en Salburua y encontró una piscina. ¿Tiene una explicación convincente algo así?
-Nosotros tenemos una gotera en las escaleras de la oficina. ¿Explicación? Hemos entregado 700 vi-viviendas y se ha roto una tubería. Es lo que hay. Sabemos que para esa persona es un problema serio. Por eso tratamos de resolverlo lo antes posible. En ese caso, tenía en dos horas otra vivienda.
Fallos de acabado
-Los alaveses han denunciado 1.200 deficiencias en casas de VPO en dos años. ¿Por eso salen tan baratas?
-No, no. Eso es así porque todos construímos de esa manera.
-¿Qué es «de esa manera»?
-De forma artesanal. A diferencia de lo que se hace en el resto de la industria, en donde son las máquinas las que hacen los coches o los electrodomésticos y están calibradas para que no haya defectos, la construcción es un señor que rasca una pared y hace el tabique ladrillito a ladrillito y luego viene otro y pica para meter las conducciones, y otro pone yeso, y otro pinta... Y en función de como estén esos señores, de su pericia, sus estados de ánimo, y de si llevan trabajando toda la mañana o toda la semana, pues hacen las cosas mejor o peor.
-Ya.
-Por eso, el 90% de todas esas incidencias son de acabado: una raya en el parqué, una pared mal pintada, un golpe en una puerta... ¿1.200 incidencias son muchas?
-¿Usted qué dice?
-Pues que, sinceramente, no. Tengo amigos que residen en pisos libres en Salburua y Zabalgana, y le aseguro que contabilizan tantos defectos como en los protegidos. Sé que mucha gente compara su vi-vivienda social de 13 millones de pesetas y otra de enfrente, que es libre y vale 60, y ve que son iguales por dentro y por fuera, y piensa 'no puede ser'. Se han ahorrado en el de VPO 40 millones en la calidad del material'. No. La diferencia está en lo que el promotor paga por el suelo.
-Pues hay quien sospecha que no se efectúa una revisión exhaustiva de los materiales empleados y del acabado.
-No ahorramos un duro en materiales. Cualquiera que conoce el sector sabe que si hay una vivienda sometida a control esa es la protegida. Mucho más que la libre. Como requiere una calificación de la Administración, pasa más controles. Para que se haga una idea, antes de la entrega revisamos los pisos tres veces, otra, nuestro responsable de obra, y, otra, nuestro responsable de postventa. La última la hace éste con el cliente.
Las fisuras de la ley
-La nueva Ley del Suelo convierte en indefinido el carácter protegido de las casas de VPO. A algunos de esos propietarios les tocará la lotería, heredarán una fortuna o conseguirán un trabajo mejor. ¿Es justo que esas casas sigan en sus manos?
-Ahí habrá que tomar alguna medida para que esas casas den respuesta a la necesidad real de las personas. En efecto, cuando se dan esas situaciones, algo tiene que pasar. Pero hoy por hoy no hay forma de evitarlo.
-Sé de una persona con un piso protegido en Salburua que no ha dejado un tabique en pie nada más entrar. La reforma le saldrá un pico. ¿Hace aguas el control previo de los ingresos?
-Para empezar, eso es ilegal. Aparte de eso, nosotros tenemos los datos que nos pasa Hacienda. Si alguien defrauda a Hacienda, defrauda a la sociedad. Nosotros carecemos de mecanismos para controlar más allá.
-Vitoria se ha convertido en la ciudad de las viviendas sociales por antonomasia tras el pacto PP-PSE. ¿No le resulta paradójico que la hayan levantado los populares?
-Bueno, es que eso es una obligación legal. Salburua y Zabalgana son suelo urbanizable y, como tal, el 65% de su superficie debe ser para vivienda protegida, como fijó la 'Ley Maturana'.
-Entonces gobernaba el ex alcalde José Ángel Cuerda...
-Sí. No creo que haya que quitarle mérito al PP. Han hecho un gran trabajo pero, insisto, están obligados por la ley. Es cierto que ellos han hecho algo más, el 70%, y de forma ágil, rápida y sin demoras.
-Mientras el consejero de Vivienda, Javier Madrazo, lo elogia, sus concejales de EB en Vitoria se muestran críticos. Contradictorio, ¿no?
-Yo no les oído decir nunca que el PP lo está haciendo mal en Salburua y Zabalgana. ¿Que no dicen lo contrario? Bueno, tampoco le oirá a Rodolfo Ares hablando bien de la política de vivienda del consejero Madrazo.