Domingo, 4 de febrero de 2007
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ÁLAVA
Vitoria cuenta con 131 zonas de juegos infantiles, el doble que hace ocho años
En 2006 se construyeron o se renovaron 7 espacios lúdicos con una media de 100 metros cuadrados El gasto por área puede llegar a los 30.000 euros
Vitoria cuenta con 131 zonas de juegos infantiles, el doble que hace ocho años
VICENTE GOICOECHEA. Uno de los espacios con más éxito, y al que no renuncian los niños ni con temperaturas frías. / IOSU ONANDIA
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ALGUNOS JUEGOS

Castillo: es el modelo más abundante. Incorpora el corcho en el suelo como sistema de seguridad.

Agoraspace: situado en el campus universitario. Incorpora cancha polideportiva y espacios para que jueguen padres e hijos.

Galeón: es la gran novedad de este año y se instalará en Lakua. Desde que entra hasta que sale, el niño tiene multitud de aparatos para entretenerse.

Toboganes gigantes: en los búnkeres de Salburua. Tienen caída de 25 metros.

Río Ali: en Zabalgana, los puentes de madera crean una zona lúdica.

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Aprende jugando. Esa podría ser la invitación que el Ayuntamiento de Vitoria hace a sus ciudadanos más pequeños y, cada vez más, a otros grupos de edad. Con sus 131 zonas de espacios lúdicos al aire libre en parques y plazas, la capital alavesa ha alcanzado «un nivel de oferta más que aceptable», en palabras del concejal de Urbanismo, Jorge Ibarrondo. «Siempre hemos estado en vanguardia, pero en los últimos años se ha apostado de manera decidida por la seguridad, por la adaptación a los discapacitados y por la innovación», recalca el edil popular, bajo el eco de la reciente contratación de un gran galeón de juegos para Lakua.

En el año 2000, un informe de la revista Consumer revelaba que las áreas de recreo de Vitoria eran las más inseguras del País Vasco. El plan municipal de renovación no se hizo esperar. A una media de siete cada año, desde 1999, los técnicos de Vía Pública han incorporado 69 espacios, diez de ellos entre Salburua y Zabalgana, los nuevos barrios. Algunos han sustituido a parques obsoletos.

Se calcula que la superficie media que ocupan los juegos es de unos 100 metros cuadrados. El desembolso por cada zona oscila entre los 24.000 y los 30.000 euros e incluye una decena de aparatos diferentes.

«Es un mundo cambiante. Se evita cualquier referencia bélica o sexista y lo que más importa es la seguridad y la orientación. Se han abierto nuevas posibilidades con la incorporación de juegos o mobiliario que permite la participación de los padres, de adolescentes e, incluso, de gente mayor», agrega Ibarrondo. También se han eliminado áreas con éxito entre los chavales -pese a las críticas de los padres-, como los bancos de arena.

Del castillo al galeón

En estos momentos, la ciudad cuenta con tres tipos de parques. El primero de ellos es el ya tradicional castillo de juegos que se ha impuesto sobre los viejos columpios de hierro. Es el que más abunda. La renovación de materiales y la amplia oferta de aparatos es la clave de su éxito. El segundo modelo es el 'agoraspace' para la participación de varias generaciones con diferentes zonas y propuestas, según las edades. Existe uno en el campus universitario.

El tercer modelo, que se abre paso con el galeón de Lakuabizkarra, es el que el responsable de Urbanismo define como «excelente». «Desde que el niño entra al barco hasta que sale se encuentra en una aventura permanente de la que aprende, desarrolla habilidades y percibe con todos los sentidos», agrega el edil.

Además, el parque infantil proyectado para el complejo de Gamarra encierra la esencia de lo que se busca en un futuro para estas zonas lúdicas. Y es que llega el concepto de interactividad y de experiencias sensoriales. Los niños tienen la experiencia del tiempo, descubren la naturaleza y se divierten con fenómenos físicos.

Espacios como la plaza San Antón o Vicente Goicoechea gozan de una gran aceptación. En Zabalgana se han creado puentes y pasarelas en torno al río Ali. Y en Salburua, hay toboganes con caídas de 25 metros en el entorno de los antiguos búnkeres del aeropuerto, al margen de los aviones-esculturas de Koko Rico.

La asignatura pendiente, sin embargo, es la falta de presupuesto para mantener toda esta oferta lúdica en buen estado, un aspecto que la oposición ha criticado de manera reiterativa en los últimos tiempos.

 
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