Pese a los logros de su sistema de 'flexisecurity', Dinamarca también tiene problemas laborales, según reconocen sus autoridades. Uno de ellos es la jubilación de los trabajadores que, al igual que en la mayoría de los países de Europa, abandonan la actividad antes de los 65 años, la edad reglamentaria de retiro. Esto genera disfunciones, y no sólo para el sistema de pensiones: este año se van a retirar 93.000 personas, mientras que en el mercado laboral sólo están preparadas para entrar 53.000.
Por ello, los daneses pretenden aumentar aún más su elevada tasa de actividad por medio de la integración en el mercado laboral de la población inactiva y parada que recibe ayudas. También mantienen programas de integración de los inmigrantes, como el desarrollado en Aarhus, la ciudad visitada por la delegación que encabezaba Julio Artetxe, en el que se hacen esfuerzos por la participación de las mujeres inmigrantes. La tasa de paro entre la población extranjera, que representa el 8% de los 5,3 millones de habitantes del país, es del 13%.