El Gobierno fracasó ayer en su propósito de evitar que el enfrentamiento con el PP a cuenta de la política antiterrorista contaminara la tercera Conferencia de Presidentes. Paradójicamente, el jefe del Ejecutivo contribuyó de forma decisiva a este revés. José Luis Rodríguez Zapatero incurrió en el mismo «lapsus» que hace dos semanas, la víspera del asesinato de dos inmigrantes ecuatorianos con una furgoneta bomba en el aeropuerto de Bara- jas, y se refirió a este crimen como un «trágico accidente». El líder socialista se dio cuenta de su error y trató de enmendarlo de inmediato: «trágico atentado», corrigió.
Pero ya era tarde. Al término de la sesión de trabajo matinal, el presidente de La Rioja, Pedro Sanz, compareció en rueda de prensa en representación de los gobernantes autonómicos del PP y dio lectura a su transcripción de las palabras que utilizó Rodríguez Zapatero en la apertura de la reunión para condenar el atentado de la T4 y solidarizarse con las víctimas. «Dado que hace pocos días hemos tenido un trágico accidente, un trágico atentado terrorista...», dijo el jefe del Ejecutivo central.
«No sé si ha sido un lapsus o le ha traicionado el subconsciente», comentó Pedro Sanz. Su compañera de partido y presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, elevó la duda a certeza: «Tener dos veces el mismo lapsus implica que algo se tiene en la cabeza», sostuvo en alusión a la comparecencia de Zapatero ante los medios de comunicación tras el último Consejo de Ministros de 2006.
Aquel día, apenas 24 horas antes de que ETA rompiera el alto el fuego, el líder socialista manifestó su «convicción» de que la situación dentro de un año será «mejor» y tachó de «absurda» la denuncia del presidente del PP, Mariano Rajoy, sobre el fortalecimiento de ETA y Batasuna. «¿Estamos mejor que hace cuatro o cinco años, cuando además teníamos trágicos accidentes mortales?», preguntó. El Gobierno se vio obligado a aclarar que había querido decir «atentados», después de que la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) pidiera la dimisión del presidente si no rectificaba unas palabras que suponían un «desprecio» a los afectados.
Ayer fue el presidente andaluz y del PSOE, Manuel Chaves, quien asumió la defensa del jefe del Ejecutivo ante lo que calificó de un «lapsus corregido inmediatamente» y criticó la «indecencia» de la oposición por utilizar el desliz del presidente. El propio Rodríguez Zapatero recordó a Esperanza Aguirre en el almuerzo que su vicepresidente, Ignacio González, cometió el mismo error el pasado miércoles en una rueda de prensa, cuando aludió al «accidente» de Barajas.
En su comparecencia al término del encuentro, en la que insistió en que el proceso de paz llegó a su «punto final» con el atentado de ETA, Rodríguez Zapatero rehusó valorar las críticas recibidas por lo que justificó como un «lapsus linguae» que «puede pasarle a cualquiera alguna vez» y que atribuyó a que los políticos «estamos muchas horas debatiendo y hablando».
«Como los terroristas»
Las explicaciones no satisficieron a la AVT, que emitió un comunicado en el que considera una «desfachatez política, intelectual y moral» llamar accidentes a los atentados, y niega que la reiteración en el error pueda ser «fruto de la casualidad». Según el colectivo liderado por Francisco Alcaraz, Zapatero «hace tiempo que habla, siente y padece como los terroristas», por lo que está «definitivamente desacreditado para acabar con ETA».
El «lapsus» del presidente dio al traste con la estrategia que había montado él mismo para desbaratar el intento de los mandatarios populares de aprovechar la conferencia como altavoz de sus discrepancias en materia antiterrorista. Zapatero abrió la sesión con una condena del atentado, se solidarizó con las víctimas y propuso un minuto de silencio. Pero no bastó. Tras participar del gesto, el presidente riojano pidió la palabra y presentó, para su inclusión en el orden del día, el texto suscrito por todos los populares en el que se solicitaba la vuelta al Pacto Antiterrorista.
El jefe del Ejecutivo rechazó la petición con el argumento de que este órgano busca la cooperación de las administraciones autonómicas y no es el más adecuado para los debates «legítimos» entre los partidos políticos, para lo que ya está el Congreso, remarcó. Además, recordó que este lunes comparecerá en la Cámara baja para hablar de la ruptura del proceso de paz.
Tampoco esta explicación abortó el debate. Los presidentes de Navarra, Murcia y Madrid intentaron sin éxito retomar el tema, alegando que lo planteaban como gobernantes de sus respectivas comunidades y no como militantes del PP. Los socialistas y el lehendakari Ibarretxe obviaron el asunto.