El nuevo año ha servido para que comience, por fin, la demolición de los primeros multicines que tuvo Vitoria, los Samaniego, ubicados en la calle del mismo nombre. En su lugar se levantarán nuevas dependencias de la Hacienda foral, cuyo edificio central, contiguo a las viejas salas de proyección, se ha quedado pequeño.
Los trabajos previos al derribo ya se han iniciado, aunque debían haberlo hecho en octubre. Según informó ayer un portavoz del Gabinete Rabanera, el motivo del retraso no es atribuible a la firma adjudicataria, sino que es consecuencia de las labores de rehabilitación de la fachada del bloque de viviendas que se alza sobre los multicines. «La demolición no ha podido empezar, por motivos de seguridad, hasta que no han retirado el andamio, lo que ha ocurrido hace unos días», apuntaron las mismas fuentes.
Una vez que se tiren las cuatro salas cinematográficas, en su lugar se construirá una especie de nave interior de acero laminado y hormigón, diseñada por el arquitecto foral José Luis Catón. A este nuevo espacio de oficinas, que dispone también de sótano, se trasladarán cincuenta funcionarios forales.
La ampliación del 'búnker' de la calle Samaniego constituye una vieja aspiración del Gabinete Rabanera para resolver los problemas de espacio en las dependencias del fisco alavés. Pese a sus 11.500 metros cuadrados de superficie construida, el inmueble se había quedado pequeño. Por ello, la Diputación compró los cines hace ya más de cuatro años, con el fin de disponer de otros 1.350 metros cuadrados que, además, pueden comunicarse con el edificio principal.
Problemas presupuestarios, primero, y los trámites burocráticos, después, han retrasado hasta ahora la materialización del proyecto, cuyo coste asciende a dos millones de euros.
Zona escondida
En este final de la segunda legislatura de Ramón Rabanera ha comenzado también la construcción de un nuevo edificio de dependencias forales en el entorno de la plaza de la Provincia. En concreto, se trata de un bloque de acero y vidrio que empezó a levantarse en octubre en el antiguo pabellón La Blanca, una zona escondida para los viandantes, sita en el callejón conocido como la Alberca Vieja.
Este recinto, estructurado en dos pisos y sótano, costará 3,1 millones de euros. En él se ubicará la comandancia de los Miñones. Además, se habilitarán aulas destinadas a acoger cursillos de formación de los empleados de la Diputación. También dispondrá de espacio para almacenes, así como las centrales de climatización de las dependencias forales. Las obras durarán 20 meses.