La empresa que el pasado 15 de diciembre cesó su actividad de forma temporal alegando la presión del expediente del Ministerio de Fomento se formó en 2003 y comenzó a operar en mayo de 2004 con una frecuencia de doce vuelos semanales. Tuvo como socios fundadores a Celuisma, Hotus, Herpil, Catalonia Hoteles, Quo Viajes y Viajes Eroski, entre otros. En diciembre de 2004, tras el abandono de la sociedad jurídica de todos ellos, el grupo inmobiliario Optursa Management, presidido por el almeriense José Luis Carrillo, se convierte en el único accionista de la compañía.
Air Madrid disponía de una flota de nueve aviones Airbus de diferentes capacidades, con los que ha trasladado en el último año a un millón de pasajeros. Aunque también ofrecía vuelos a algunas ciudades europeas (Bucarest, Milán, París, Roma) y algunas pocas escalas en España, nutría sobre todo sus vuelos de Barajas a destinos de Sudamérica con los viajeros que llegaban de rutas de París y Londres.
Si estos llegaban tarde, los viajes intercontinentales también salían con demora y se producía un efecto en cadena. Air Madrid llegó a registrar retrasos de 24, 36 o más horas. Algunos de los incidentes más graves se produjeron el 11 de septiembre, cuando un vuelo con destino a Lima se retrasó 22 horas; el día 19, los viajeros se amotinaron en el aeropuerto y lograron embarcar tras 11 horas de espera; seis jornadas después, 150 pasajeros permanecieron atrapados en un avión. El 3 de octubre, un vuelo con destino a Quito registró un retraso de 31 horas. A finales de ese mes, el retraso fue de 60 horas en dos vuelos a Argentina y Brasil.
25 horas de vuelo
Los 1.200 empleados de Air Madrid no tienen representación sindical. Hablan de su superior, Carrillo Benítez, como un empresario a la antigua usanza. Patriarcal, afable y accesible para el trato directo, pero para el que afiliarse a un sindicato podía suponer casi causa de despido. Algunos pilotos han revelado que en vuelos transoceánicos llegaron a trabajar 25 horas sin descanso.
De todos modos, la crisis de Air Madrid no es ninguna excepción en los cielos europeos, a pesar de que las 'low cost' estén protagonizando un 'rally' en bolsa. Dos días antes de que Fomento activase su plan de emergencia, las autoridades británicas suspendieron los vuelos de CT2 Flights y Loco Flights, dos aerolíneas de bajo coste del touroperador británico HCCT Holidays, que ha dejado 40.000 clientes con sus billetes cancelados, de los que un millar no tienen vuelo de regreso. Entre estos últimos, los que fueron a pasar sus vacaciones a Tenerife y Lanzarote, dos destinos que sólo operaba Loco Flights.