El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, advirtió ayer a ETA de que el robo en Francia de 350 armas tendrá «consecuencias». El jefe del Ejecutivo consideró «probable» que la banda terrorista esté detrás de esa acción y aseguró que, aunque no actuará con precipitación, de confirmarse las sospechas adoptará decisiones que no quiso aclarar. Tampoco explicó si, a juicio del Gobierno, la organización ha violado el alto el fuego. Sobre esa cuestión se limitó a afirmar que el hecho es «grave y serio».
Rodríguez Zapatero realizó esta advertencia -que en ningún momento llegó a concretar- durante su comparecencia con el primer ministro belga, Guy Verhofstadt, en el Palacio de La Moncloa. Hasta ahora ningún acto de violencia callejera, presuntas extorsiones a empresarios o actuación del entorno de ETA había tenido este tipo de respuesta del Gobierno. El jefe del Ejecutivo midió mucho sus palabras y no se salió del guión ni siquiera para aclarar el alcance de su mensaje. En este sentido, aseguró que esperará a completar toda la información sobre la autoría del asalto y señaló que «es probable que sea ETA». «El hecho es grave y serio y, con todas las cautelas, tendrá consecuencias en su momento, aunque no nos vamos a precipitar», avisó de forma enigmática.
El presidente recordó que el proceso de paz es algo serio, por lo que esperará a tener todos los elementos de análisis para adoptar las decisiones que deba tomar ante el robo de esas armas. El Ministerio del Interior sigue investigando si ETA dio la orden de ese hurto o si, como cada vez parece menos probable, se trata de la acción aislada de un sector que ha actuado al margen de las órdenes de la organización terrorista.
Lo único cierto de manera absoluta es que la sustracción de 300 revólveres y 50 pistolas ha puesto en una situación muy delicada el proceso de paz. La acción fue acogida con sorpresa y perplejidad tanto en las filas del Gobierno como en las del Partido Socialista, donde lo que se esperaba era un comunicado de tono positivo que sirviese para impulsar las negociaciones. Incluso, algunos dirigentes de esta formación valoraban la posibilidad de que tanto Batasuna como ETA respondiesen de forma satisfactoria a gestos como la celebración del pleno que se desarrolló ayer en Estrasburgo o a la decisión del fiscal de rebajar la petición de cárcel para Iñaki de Juana Chaos.
Además, de confirmarse su autoría, la banda estaría incumpliendo uno de los supuestos acuerdos alcanzados con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero el pasado mes de febrero. Según publicó 'Gara' el pasado 10 de julio, ETA se habría comprometido a no atentar contra personas y bienes ni a realizar abastecimiento de armas y explosivos.
Anterior tregua
Si la organización terrorista está finalmente detrás de la sustracción de las pistolas, registrada el lunes por la noche en una armería del sudeste de Francia, el Gobierno se enfrentaría a una situación similar a la que se vivió durante la anterior tregua. Entonces, ETA robó casi 8.000 kilos de explosivos el 30 de septiembre de 1999 en un polvorín de Bretaña. Dos meses después, anunció la ruptura del alto el fuego y el reinicio de los atentados.
Horas antes de que Zapatero compareciera en el Palacio de La Moncloa, el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, consideró que, si se confirma que ETA ordenó el asalto, los hechos «no apuntarían en la buena dirección». Por ello, instó a las instituciones y las fuerzas de Seguridad a «mantener la guardia muy alta y continuar trabajando en todos los frentes».
Tras participar en la inauguración de las primeras jornadas 'Justicia y Empresa' organizadas por el BBVA en Madrid, López Aguilar recordó que los responsables de la seguridad «no han dejado de trabajar ni un segundo, ni de mantener la guardia alta» y que la cooperación con Francia y el resto de la comunidad internacional en la lucha antiterrorista es «intensa».
Aseguró que el Gobierno combatirá «todas las formas de criminalidad y terrorismo» y que hará «cuanto esté en su mano para poner punto y final a ETA y para que el alto el fuego permanente sea irrevocable y definitivo». En este sentido, López Aguilar destacó que el alto el fuego permanente de la organización terrorista implica el cese «de toda violencia». El ministro advirtió de que el robo de 350 armas será investigado «y sus responsabilidades criminales depuradas».