Domingo, 22 de octubre de 2006
Registro Hemeroteca

en

PORTADA

TAU CERÁMICA
Los triples del Baskonia apabullan al Unicaja
El TAU, bendecido desde la línea de 6,25 metros, rompe al Unicaja en el tercer cuarto y alarga su imbatibilidad
Los triples del Baskonia apabullan al Unicaja
PEKER intenta lanzar a canasta ante la defensa de Santiago. / DIARIO SUR
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El publico del Martín Carpena despidió con aplausos al Baskonia, uno de sus enemigos declarados. Este gesto de señorío premió la exhibición ofensiva de los vitorianos, bendecidos desde la línea de 6,25 metros. La frontera mágica que permite avanzar a pasos agigantados en caso de acierto. Bajo este espectacular guión -que hizo olvidar varios, y graves, momentos de zozobra-, el cuadro azulgrana dio un golpe de efecto en toda regla. Porque a falta de un par de minutos superaba por 23 puntos al vigente campeón de la ACB, al que condenó a penar una semana más en el arrabal más bajo de la clasificación. ¿Menos mal que el Unicaja organiza este año la Copa que si no la que podría formarse en Málaga con su actual 1-4!

La cosa es que el Baskonia, pese a las interrupciones en su encefalograma o a sus problemas de lesionados, se dio un festín en toda regla. 5-0. Imbatido. Un mullido colchón de tranquilidad. Y encima labró esta victoria a costa de un rival que el año pasado le avasalló cada vez que coincidieron en la carretera. Mejor imposible.

Y eso que el Unicaja, con el hijo pródigo, el interminable Daniel Santiago, otra vez de verde, hizo mucho daño. Sobre todo, en los tres primeros cuartos. En ese punto de máxima tensión, casi por sorpresa, se descabalgó la escuadra local al permanecer casi cinco minutos sin anotar. Para cuando recordó cómo se hacía eso de meter la pelotita por el aro, el TAU Cerámica ya había puesto pies en polvorosa. 0-13 de parcial. Los de Scariolo no volvieron a atisbar a los baskonistas. Sólo una vaga estela de polvo sobre la línea del horizonte.

El 'factor Santiago'

Y aunque todos los protagonistas se empecinaron durante la semana en recalcar que era un partido más, que el momento de la temporada impide regar de trascendencia estos choques, el ambiente en el Carpena apuntó hacia otra dirección. Quizá porque el Unicaja, espoleado por la vuelta del determinante pívot, soñaba con marcar un punto de inflexión gracias al conjunto alavés.

Su salida en tromba así lo apuntó. La atronadora parafernalia sonora dejó paso a las entradas de Jiri Welsch, el Planinic malagueño. Todo calidad y talento, pero todavía a la búsqueda de su taquilla. Entre el checo y Santiago marcaron la pauta inicial. La zona, gracias a la envergadura del centroamericano, se convirtió en un terreno vedado para las huestes del TAU.

¿Y qué hicieron entonces los de Perasovic? Pues sobrevivir desde el triple. Cuatro seguidos (11-17, minuto 6) mostraron por dónde transcurriría su puesta en escena. El Unicaja, en cambio, apostó por una solución totalmente opuesta. Como un miope, sólo veía el aro cuando lo tenía a un palmo de la cara. Dos visiones antagónicas.

Voluntad de sacrificio

Con el cambio de tercio, el quinteto vitoriano -como el juego- perdió comba. El partido se enturbió. La voluntad defensiva de los azulgranas -verle a Peker pegarse hasta con su sombra por evitar que Santiago pisara la pintura constituyó otra fuente de atención en toda regla- y su calidad individual le permitieron sobreponerse. En este punto apareció Planinic, que hizo un roto a sus sucesivos pares con su capacidad de definición en el 'uno contra uno'.

Se entró en la segunda mitad, y ambas escuadras se mantuvieron fieles a sus planteamientos. El TAU, sin embargo, no daba ni una en los tiros de dos. Hasta erró un par de bandejas claras que provocaron la hilaridad del respetable. A pesar de esas concesiones, que permitieron a los andaluces situarse a un palmo, no hubo capitulación. Ni por asomo.

Debido en parte a que el Baskonia añadió un cambio determinante a su defensa. Cedió la línea de 6,25 metros y blindó sus dominios más íntimos. Ahí, coincidiendo con la tempranera cuarta falta de Welsch, el compromiso chisporroteó. El cortocircuito se localizó en el bando verde.

Ausentes los locales, el visitante esprintó. Y otra vez, virando al lanzamiento exterior. ¿Consecuencia? 0-13. De un 43-45 al ilusionante, y sorprendente por qué no decirlo, 43-58. En medio, casi cinco minutos de flojera malagueña, incapaz de hallar un claro en el tupido bosque azulgrana. Con el rival medio grogui, un Planinic estelar y sus compañeros apretaron un poco más. Siguieron cayendo los triples -a tres se quedó el Baskonia del tope de la ACB- y hasta atinó con los lanzamientos más cercanos. Paliza a la vista.

¿Seguir o recular?

Tan arrollador resultó el magisterio del base croata que hasta el graderío se rindió a sus encantos. Según crecía la renta vitoriana -23 tantos de diferencia a 2.15 de la conclusión-, más se extendían los aplausos a los aciertos vitorianos, que ya no sabían si parar el juego o hurgar más en la herida. Esta indefinición final habilitó a los de Scariolo para aplicar maquillaje a un moratón de los grandes.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo