El diputado general de Álava, el popular Ramón Rabanera, acusó ayer al equipo del consejero de Vivienda, Javier Madrazo, de hacer «demagogia al cien por cien» al acusar a las diputaciones vascas de ser «bomberos pirómanos» con sus políticas de desgravación fiscal de las primeras residencias. El jefe del Ejecutivo foral alavés invitó a Madrazo y a sus cargos de confianza a explicar sus tesis «a las clases medias».
Rabanera recordó, en este sentido, que la mayoría de los ciudadanos vascos pertenece a la clase media y que «no todos han tenido ni tendrán acceso a viviendas protegidas». «Estas personas tienen que tener estas ayudas a la vista de la carestía de casas libres», insistió el diputado general.
El jefe del Ejecutivo foral alavés reaccionó así a declaraciones de dos miembros de su gabinete recogidas por EL CORREO. El director de Planificación de Vivienda del Gobierno vasco, Javier Burón, y el responsable de la sociedad pública de suelo Orubide, Fernando Martínez Hinojal, critican en sus blogs de Internet que las diputaciones prometan mayores desgravaciones fiscales por la primera vivienda. A su juicio, esa medida puede favorecer la venta de casas cada vez más caras en detrimento de los pisos protegidos y de alquiler social, un proceso que haría más inaccesible aún el mercado inmobiliario.
«Hacen todo lo que pueden por que estemos hipotecados 50 años por una parte desorbitada de nuestro salario y para comprarnos una vivienda libre en propiedad», resume Javier Burón. Según Martínez Hinojal, los vascos se desgravarán alrededor de 425 millones de euros por la primera residencia en 2006; un dinero que, si no hubiera que devolvérselo a los contribuyentes, les serviría a instituciones vascas «para construir 4.700 pisos de alquiler» sólo en un año.