La apertura del nuevo curso para el conjunto de las asociaciones de la ciudad jarrera podría reproducir, a lo largo de las próximas semanas, los mismos problemas que amargaron el arranque del ejercicio pasado. La cesión de los contados locales de que dispone el Ayuntamiento a las entidades que solicitan, por necesidad, un espacio donde desarrollar sus actividades, ha empezado a generar ya cierto grado de malestar entre los componentes de la Banda de Cornetas y Tambores que el año pasado ensayaron en la 'Casa de Cultura' (Palacio de los Condes de Haro), en el pabellón de la Brigada de Obras y en una nave del polígono de Fuente Ciega, después de realizar varias sesiones bajo el Consistorio municipal en una sonora muestra de protesta.
La propuesta formulada por la cúpula municipal les ofrece, este año, la posibilidad de utilizar el polideportivo del Colegio de la Vega, una opción descartada durante el ejercicio anterior, al no disponer de un local donde almacenar sus instrumentos. A día de hoy, aseguró el portavoz de la banda, Javier Martínez Gamarra, «no se ha resuelto este problema» que la agrupación musical considera clave después de descartar, de forma «unánime» la continuidad en el pabellón cedido por un industrial en Fuente Ciega.
Hay, no obstante, otro aspecto más que provoca el recelo de los cornetas y tambores. Tras conocer la decisión de la junta de gobierno, la banda desmintió «abiertamente» que la solicitud tramitada para volver a ensayar en la 'Casa de la Juventud', donde venían ensayando desde hace años, coincidiese con la de otras entidades «en días y horarios». Martínez Gamarra aseguró que su petición planteaba la posibilidad de volver a utilizar este local los martes y jueves «pero sin concretar hora para la celebración de los ensayos». Su petición se realizaba «abriendo todo el abanico de posibilidades, y no fijando la banda de 20.30 a 21.30 horas. Estábamos abiertos a ensayar antes», aseguró el portavoz de la banda, «y a ensayar antes de esa hora».