El Correo

La visibilidad del PP

Con los mimbres electorales obtenidos el pasado 25 de setiembre y sus nueve escaños en el Parlamento (los mismos que el PSE), el PP vasco ha logrado abandonar el lado oscuro en donde se había parapetado desde que empezó la legislatura para hacerse más visible en cuestión de una semana. El hecho de que el Gobierno vasco pueda ver aprobados sus Presupuestos gracias al PP ha situado al partido de Alfonso Alonso, que tiene a gala recordar que es la única referencia constitucionalista en la oposición, en el centro del escenario. Y es que, en política, la transcendencia de los partidos depende, además del apoyo electoral que reciban, del lugar exacto donde les ubiquen los pactos. En esta última etapa de alianzas alternativas al partido más votado, ya hemos visto que fuerzas políticas que han ostentado el cuarto lugar en representación el PNV en Vitoria y EH Bildu en Pamplona, por ejemplo) están gobernando con ingeniería multilateral.

Pero en el caso del lehendakari Urkullu, que a pesar de gobernar con los socialistas necesita un voto más para aprobar leyes fundamentales, la retirada de EH Bildu hacia la oposición más dura ha facilitado la recuperación del PP como el elemento imprescindible para la estabilidad económica del nuevo Gobierno de Ajuria Enea.

Su aportación ha sido tan bien acogida por el Ejecutivo vasco (otra cosa son los reparos de Joseba Egibar) que socialistas tan poco partidarios de las alianzas con la derecha como José Antonio Pastor se vieron en la necesidad de justificar el pacto, con el entusiasmo justo, para explicar que, al fin y al cabo, los populares, mira por dónde, han sido los más predispuestos a dar facilidades.

En el congreso regional celebrado el pasado sábado se notaba el ambiente de satisfacción por los pasos dados. La elección de Alfonso Alonso como presidente del PP vasco con un respaldo que rozó el 95% fue el resultado de la identificación de los compromisarios con su gestión. Incluido el cambio de táctica en las negociaciones con el PNV. Con la intención de dar toda la aportación posible a la estabilidad económica del país. Pero con oposición dura en las ponencias de Autogobierno y Convivencia. Mensajes que se entienden y son compartidos. Nada que ver la actual situación con la del anterior congreso de Arantza Quiroga. El PP ha realizado una dura travesía del desierto. Ha ido mermando su fuerza electoral (a la par que la socialista) sin un liderazgo clarificado y con disputas internas. Hasta que Alfonso Alonso, sin tiempo para dar savia nueva al partido antes de las elecciones autonómicas cuando cogió el timón por encargo de Rajoy, ha apostado por un cambio de táctica que le está ayudando a salir de la irrelevancia. Tiene que acabar de cerrar el círculo de sus colaboradores con dirigentes renovados y de confianza en los congresos provinciales. Su apuesta por la baracaldesa Amaya Fernández, que tiene más tablas de las que parece, va dando pistas a los populares de Bizkaia, el territorio con mayor número de afiliados e indisimuladas controversias.

No le ha resultado tan difícil al PP ubicarse en el centro del carril de los Presupuestos, mientras siguen engrasándose las vías de comunicación en otros ámbitos. La reunión de Urkullu y Rajoy para hablar del penúltimo acto de propaganda de ETA con el desarme habría resultado inimaginable hace unos meses.

Seguirá ejerciendo la oposición en la ponencia de Autogobierno. Dice que los socialistas les han dejado sin competencia. Vía libre. También en la de Memoria y Convivencia, en la que no participa porque la ve muy escorada hacia las exigencias de EH Bildu. Pero quién sabe. Quizás en unos meses decida plantear batalla desde dentro. Participando en ese foro parlamentario.

Mientras Rajoy sigue sin cerrar el círculo de sus apoyos para aprobar sus Cuentas (los cinco diputados del PNV no son suficientes), en el Congreso se escenifica la colaboración. Al Gobierno del PP, abandonado por su socio preferente, Ciudadanos, en el conflicto de los estibadores, solo le apoyó el PNV. Veinticuatro horas después de que el Gobierno central y el vasco hubieran acordado impulsar la Variante Sur Ferroviaria en la Margen Izquierda. Si no quieren llamarlo «intercambio de cromos» recurramos al refranero: favor con favor se paga.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate