El Correo

El juez permite a la etarra Majarenas los paseos por la tarde con su hija

  • El plan inicial de la prisión permitía a Majarenas acompañar a la niña a la escuela y salir de paseo con ella por la tarde, pero posteriormente se modificó para evitar ese segundo permiso

El juez central de Vigilancia Penitenciarias de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, ha establecido que la etarra Sara Majarenas, a quien ha concedido el segundo grado penitenciario, salga a pasear por la tarde con su niña de tres años, que fue acuchillada por su padre en enero de este año.

Lo hace en contra de la última propuesta de la Junta de Tratamiento de la prisión, que, aunque en un primer plan presentado el 7 de marzo recogía esos paseos, en uno posterior enviado dos días después planteaba que se retirase ese permiso y quedase supeditado al visto bueno de dicha Junta de Tratamiento.

Majarenas recibió a comienzos de este mes el segundo grado penitenciario para que viva en el centro de la Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos, dependiente de la cárcel de Aranjuez (Madrid), y cuide de la niña. El plan inicial de la prisión permitía a Majarenas acompañar a la niña a la escuela y salir de paseo con ella por la tarde, pero posteriormente se modificó para evitar ese segundo permiso.

El juez, en un auto fechado hoy y al que ha tenido acceso Efe, rechaza el plan de la Junta de Tratamiento y aduce razones de interés superior de la menor para autorizar los paseos vespertinos en el horario que determine la unidad dependiente.

"No debe olvidarse que nos encontramos ante una pequeña de tres años, que necesita luz, aire, sol, salida al parque a jugar y debe hacerlo con su madre en tanto que ha convivido siempre con ella", expone en el juez en su auto, en el que deja patente el "fuerte vínculo afectivo" que las une.

En su resolución, ordena que se elabore un horario de visitas que respete "las necesidades vitales que todo niño necesita" y tenga en cuenta los horarios de comida, siesta y merienda. Sin embargo, en lo que respecta a los permisos ordinarios propios del segundo grado, el juez establece que la interna debe solicitarlos a la Junta de Tratamiento.

Majarenas cumplía condena en la cárcel de Picassent, donde vivía con su hija, que aún no había cumplido los tres años, edad en la que debían separarse. La niña fue apuñalada por su padre durante uno de los fines de semana que pasaba con él.

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