El Correo

Un nuevo paseo por el medievo pueblo a pueblo

Plaza Mayor de Sigüenza
Plaza Mayor de Sigüenza
  • Te presentamos otras cuatro localidades medievales de suelos y muros empedrados, con siglos de historia que parecen paradas en el tiempo y enamoran a todo viajero

Sigüenza, Guadalajara

A tan solo hora y media de la capital y 50 minutos de Guadalajara se encuentra Sigüenza, una localidad que merece la pena visitar sobre todo, por su casco antiguo. Las callecitas estrechas y empinadas, con suelos y muros de piedra con plazuelas intercaladas, como la del Doncel y la de la Cárcel, invitan al visitante a situarse en otra época.

En la parte superior del pueblo se eleva el castillo de los Obispos de Sigüenza, un palacio- fortaleza que hoy en día pertenece a la Red Nacional de Paradores. Su silueta y parque de armas son espectaculares. Desde allí baja la calle Mayor, una de las principales que se dirige hasta la plaza Mayor donde se ubica el Ayuntamiento y la Catedral, majestuosa donde las haya está dedicada a Santa María la Mayor, patrona del municipio. Si visitas Sigüenza no puedes irte sin probar el cordero asado, el cabrito o el cochinillo, manjares que trabajan a la perfección en cualquiera de sus restaurantes.

Santillana de Mar, Cantabria

En la costa occidental de Cantabria se encuentra el bello pueblo de Santillana del Mar, otro ejemplo medieval de la geografía española. Es conocida popularmente como la villa de las tres mentiras ya que ni es santa, ni llana, ni tiene mar. De visita obligada para todo turista que hasta allí se acerca, fue declarada conjunto histórico- artístico. Además, a escasos tres kilómetros se encuentran las Cuevas de Altamira.

Sus calles siguen los cánones de poblaciones medievales, suelos de piedra y muros anchos, también de piedra muy bien conservados. Destacan la Colegiata de Santa Juliana, el edificio más representativo del pueblo y diferentes torres y palacios como la torre de Don Borja, la torre del Merino, el palacio de los Velarde o las casas de los Cossio y los Quevedo entre otros muchos. La calle Juan Infante, desciende entre balconadas repletas de flores hasta la plaza Mayor.

Morella, Castellón

Al norte de la provincia de Castellón, en el interior, se encuentra el municipio de Morella, posiblemente el más bonito de la región. Su castillo se eleva sobre las casas del pueblo ofreciendo unas vistas impresionantes. Declarado Monumento Histórico- Artístico, por allí pasaron diferentes civilizaciones y culturas que dejaron sus influencias.

Sus dos kilómetros y medio de murallas protegieron la localidad de ataques enemigos. Si visitas Morella no puedes marcharte sin ver el Ayuntamiento (de estilo gótico), las casas solariegas que aún se conservan, la Puerta de San Miquel y la iglesia Arciprestal de Santa María la Mayor. Morella enamora al visitante por su belleza y su historia.

La Alberca, Salamanca

En pleno Parque Natural de las Batuecas- Sierra de Francia y a 70 kilómetros de Salamanca se encuentra el pintoresco pueblecito de La Alberca. Una localidad pequeña pero de gran belleza. Antes de que llegaran los romanos, la región ya estaba habitada y ha sido cruce de caminos para varias civilizaciones que por allí pasaron.

Calles de piedra que culminan en la preciosa plaza Mayor donde destaca un crucero en el centro de la misma. La arquitectura, peculiar, destaca por casas blancas con vigas de madera negra sujetas por columnas de piedra, ventanas también de madera y balconadas repletas de flores. Un pueblo que entra por los ojos y conquista a todo turista que hasta allí se acerca. Cuenta con diferentes ermitas, entre ellas la de San Marcos o la de San Blas. Otros edificios destacados son la iglesia parroquial y la Gran Torre. El entorno del parque natural ayuda y ensalza más si cabe la belleza de La Alberca.

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