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Escapadas de otoño en los mejores entornos rurales

Torla, en el Pirineo oscense.
Torla, en el Pirineo oscense.
  • Paseos por la naturaleza, olor a tierra mojada y leña en entornos donde desconectar del día a día

En otoño la naturaleza se tiñe de color y recrea una atmósfera perfecta para hacer una escapada, olvidarse del día a día y dejar atrás el estrés y contaminación de las grandes ciudades. Pueblos con encanto donde disfrutar de sus callejuelas o puertas a la naturaleza para pasear relajadamente entre senderos. A continuación te presentamos algunos de los mejores planes para realizar una escapada rural inolvidable, todos ellos de características y gustos diferentes.

El Tiemblo, Ávila

Esta pequeña localidad abulense se encuentra ubicada en un entorno impresionante. A tan solo 80 kilómetros de Madrid y 45 de la ciudad de Ávila. Entre sus atractivos destacan el embalse de Burguillo y la reserva natural del Valle de Iruelas donde se encuentra una de las colonias de buitre negro más importante de Europa. El embalse encajado entre los pinares dota al entorno de una luz especial, en sus orillas cuenta con un núcleo de turismo rural con casas de piedra para disfrutar de una noche en plena naturaleza.

La belleza de El Tiemblo aumenta más si cabe en su castañar, un lugar perfecto para visitar en otoño, cuando las castañas y las hojas caen. Los castaños elevan sus copas en busca de luz y la umbría conquista la superficie situando al visitante en un bosque de cuento. Desde allí parten preciosas rutas de senderismo entre vacas, refugios y castaños de hasta 500 años de antigüedad.

Consuegra, Toledo

El municipio de Consuegra es considerado como uno de los más bonitos de España. Su crestería, presidida por el precioso castillo de La Muela reparte 12 gigantes en forma de molinos a su alrededor, en una tierra donde Don Quijote fue protagonista siglos atrás. Visitar Consuegra es un plan perfecto para hacer una escapada de fin de semana, conocer su historia y disfrutar de su gastronomía.

El paisaje otoñal de las llanuras manchegas se encuentra repleto de cepas de donde se obtiene un buen vino y campos de azafrán que tiñen de color morado el campo. Un azafrán que da nombre a una de las fiestas más populares del municipio y que se celebra el último fin de semana de octubre.

Altea, Alicante

Asomada al mar Mediterráneo yace Altea, un plan completamente diferente a los anteriores, orientado a los amantes del mar y la costa que cautiva y atrapa en época otoñal. Disfrutar de la tranquilidad de un pueblo marinero supone arrancar de raíz el estrés diario.

Pasear por la playa, dar una vuelta por sus blancas callejuelas, descubrir sus rincones o disfrutar de su gastronomía repleta de productos frescos del mar. Visitar Altea en otoño es introducirse en el día a día de esta pequeña localidad. En temporada baja los precios se reducen y acercarse hasta allí y hacer noche es un plan económico y diferente.

Torla, Huesca

En pleno Pirineo oscense, puerta de entrada al Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido se encuentra el pequeño pueblecito de Torla. Su campanario se alza en altura con un fondo montañoso impresionante. A pocos kilómetros nace una de las rutas de senderismo más bonitas y conocidas de los Pirineos, la de Cola de Caballo, con una duración de tres horas caminando entre senderos y espectaculares cascadas.

Los Pirineos muestran su lado más bonito en otoño, la caída de la hoja y la mezcla de colores se juntan con el aumento en el caudal de los ríos y la mayor espectacularidad de los saltos de agua. El punto negativo es el frío y las precipitaciones, típico de los Pirineos.

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