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Cuatro recetas irresistibles para disfrutar de la temporada de fresas

Cuatro recetas irresistibles para disfrutar de la temporada de fresas
  • En los últimos años esta fruta ha dejado de ser un ingrediente típico de postres para reivindicar su presencia en todo tipo de platos. Ideas de preparación fáciles y vistosas si quieres triunfar en casa con tus familiares o invitados

Con la primavera, llega el buen tiempo, las flores, las alergias...y las fresas. Un auténtico objeto de deseo para los más golosos, dadas sus múltiples posibilidades ligadas a la repostería. En los últimos años, sin embargo, esta fruta -que desde marzo alegra los estantes de los supermercados con su color rojo brillante (ahora es cuando arranca oficialmente su temporada)- ha dejado de ser un ingrediente típico de postres para reivindicar su presencia en todo tipo de platos. Y es que las fresas son una gran fuente de minerales, acido fólico y vitaminas como la E y la C que, por tanto, no hay que desaprovechar. También son buenas aliadas para perder peso, dado que tienen muy pocos azúcares y su componente principal es el agua, por lo que apenas tienen calorías. ¿Otra ventaja? Su alto poder diurético, que ayuda a eliminar toxinas y líquidos. La fibra también está presente en esta fruta, por lo que ingerirla ayuda a regular el tránsito intestinal.

En la cocina, la fresa está muy presente en postres como granizados, batidos, jaleas o mermeladas. También puede tomarse sola con azúcar, leche condensada -para los más golosos- o maridada con otras frutas con las que hace muy buena pareja como es el caso del zumo de naranja o el plátano. Y hay más. En los últimos años, la fresa ha pasado a ser un ingrediente común en gelatinas, guarniciones, ensaladas, salsas o vinagretas. Sus posibilidades son, pues infinitas, es cuestión de atreverse a probar nuevas mezclas y echarle imaginación a los fogones.

Tiramisú de fresas

Un tiramisú de fresas es una alternativa refrescante y muy atractiva al clásico tiramisú de café.

Preparación:

Para empezar la elaboración de la receta, precalienta el horno a 200ºC. Lo primero es preparar los bizcochos de soletilla. Para ello, separa las yemas de las claras. Monta las claras en un bol hasta que tengan un punto firme. En otro recipiente bate las yemas con el azúcar hasta que se blanqueen un poco y tripliquen su volumen. Añade la harina con la levadura y envuelve con cuidado hasta que se obtenga una crema sin grumos. Por último, incorpora poco a poco las claras a punto de nieve con el resto de la masa con movimientos envolventes hasta que quede una masa homogénea.

A continuación forra una bandeja de horno con papel sulfurado y con la ayuda de una manga pastelera forma tiras de unos 3 a 4 centímetros de ancho. Cocínalos durante unos 13 minutos o hasta que veas que los bizcochos están ligeramente dorados. Deja enfriar antes de utilizar. (Ojo: Se puede simplificar mucho la receta saltándose este paso y utilizando los clásicos bizcochos de soletillas del supermercado ya hechos).

El siguiente paso es montar nuestro tiramisú de fresa. Si vas a utilizar fresas frescas empieza por lavarlas bien y retirar los tallos, córtalas en pequeños cubos y reserva para utilizar más tarde. Coloca el queso para untar y el azúcar en un bol y con la ayuda de una batidora eléctrica bate hasta que quede una mezcla cremosa (si queda muy espesa se puede añadir unas cucharaditas de nata para aligerar la textura).

En otro recipiente amplio coloca los bizcochos de soletilla y humedécelos con el zumo de naranja. Deja reposar algunos minutos hasta que todo el bizcocho esté bien empapado y colócalos en el recipiente donde vas a servir el tiramisú de fresa. Forma una buena base de bizcocho, por encima coloca las fresas en cubos que tenías reservadas y por encima de las fresas una cucharada generosa de crema de queso. Vuelve a repetir el proceso, colocando una nueva capa de bizcocho, fresas y crema. Termina el tiramisú de fresa con una capa de crema por encima y para finalizar añade algunas fresas.

Lleva a la nevera 6 horas mínimo para que el tiramisú cuaje bien y esté perfecto a la hora de comer.

Ensalada de fruta con crema de fresas

Esta ensalada de fruta variada es un postre fresco y muy nutritivo. Si se cuida la presentación puede ser la guinda a un buen almuerzo en casa. Las hojas de menta ponen la nota aromática.

Preparación: Enjuagamos todas las frutas y partimos las fresas por la mitad, la manzana en rodajas finas sin pelarla y la pera, la pelamos y la cortamos en trozos. Una vez listas, las colocamos en el recipiente donde vayamos a servir esta original ensalada. Y preparamos la salsa (que es la que le va a dar el toque): para ello partimos por la mitad las fresas, añadimos la leche y trituramos con la batidora hasta que quede una crema homogénea. Si se quiere más liquida se añade un poco más de leche. Vertemos la crema sobre la fruta. Decoramos con unas ramitas de menta y ¡voilá! (Los más golosos pueden endulzarlo más añadiendo una cucharadita de azúcar).

Fresas al vino tinto

Aquí va otra fórmula para tomar fresas que sorprende a quienes la prueban. ¡Con vino! Eso sí, no apta para los peques de la casa. Fácil de hacer y muy sabrosa. Ideal para los amantes de los buenos caldos.

Preparación: Lava bien las fresas, retírales la ramita del rabo y córtalas por la mitad. Calienta en un cazo el vino tinto con el azúcar, la canela y la piel de naranja. Cocina durante 20 minutos. A continuación, añade las fresas y sigue cocinando durante otros 5 minutos. Retira del fuego y deja templar. Una vez templadas, reserva en el frigorífico, sumergidas en el vino, hasta que queden bien frías.

Copa de gelatina y nata

Este postre de gelatina y nata es muy sencillo de preparar y muy resultón. Es ideal para el verano o como colofón de una comida o cena copiosa, ya que la gelatina es muy buena para hacer la digestión y no es nada pesado.

Preparación: Elaborar la gelatina de fresa siguiendo las instrucciones del paquete y le agregamos fresas frescas cortadas (maceradas con un poco de azúcar moreno durante media hora). La ponemos en las copas apoyadas de lado, para que la gelatina al solidificarse quede en diagonal. Llevamos a la nevera hasta que se endurezca. Preparamos otro poco de gelatina (más o menos la mitad de la cantidad que preparamos la primera vez), la mezclamos con nata montada y la echamos en las copas (montamos la nata, bien con la batidora o a mano, y poco a poco le vamos agregando azúcar al gusto). Dejamos enfriar en la nevera y al momento de servir decoramos con nata montada y fresas.

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