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Volamos desde Foronda: Tenerife, la ruta cálida

Vista aérea de la playa de Las Teresitas, en el municipio de Santa Cruz de Tenerife.
Vista aérea de la playa de Las Teresitas, en el municipio de Santa Cruz de Tenerife. / Efe
  • Los nuevos vuelos promovidos por Ryanair desde el aeropuerto vitoriano conectarán Álava con la más extensa de las islas Canarias, uno de los destinos favoritos de los alaveses

Ya lo cantaban Los Mismos: ‘Tenerife tiene seguro de sol, seguro de sol, seguro de sol...’. Con semejante énfasis e insistencia, no es de extrañar que esa sea, precisamente, una razón de peso para que la más extensa de todas las islas Canarias se haya convertido desde hace tiempo en uno de los destinos favoritos de los alaveses, más que acostumbrados a los días grises y frescos, en los que el astro rey brilla por su ausencia. La compañía Ryanair ya ha anunciado que a partir de abril de 2017 unirá los aeropuertos de Foronda y Bérgamo con vuelos regulares; y hará lo propio con una nueva conexión entre Foronda y Tenerife Sur, uno de los aeropuertos con más tráfico de turistas del país, acercará ambos territorios. Se activará así una nueva ruta aérea directa para todos los ciudadanos que elijan el aeródromo vitoriano como punto de partida hacia tierras más cálidas.

Tenerife es también el destino invernal más popular de Europa. Y, aunque resulta fácil pensar sólo en términos de sol, playa y vacaciones, lo cierto es que, una vez aterrizado, al viajero se le despliega ante sí un amplio abanico de alternativas a fin de combinar ocio y descanso. Eso sí, las actividades que llenen la agenda vacacional de cada uno dependen, en buena medida, del destino elegido en la isla.

La mayoría de los visitantes se aloja en la parte sur, más seca, soleada y poco poblada. Y, por lo general, no suele moverse de allí durante su estancia, por lo que no inciden mucho en conocer el tejido social de Tenerife. En el norte, más húmedo y fértil, se han desarrollado los principales núcleos de población, aunque esa zona curiosamente atrae menos a los turistas.

Si usted es un viajero inquieto, de esos que no pueden quedarse en el mismo sitio durante mucho tiempo, puede alquilar un vehículo en el aeropuerto al objeto de desplazarse cómodamente por la isla y descubrir poblaciones y rincones que despiertan menos interés en el turista ávido de bronceado, que opta básicamente por desconectar de la rutina a pie de playa. En caso de que prefiera el transporte público, desde las instalaciones de Tenerife Sur parten autobuses que conectan la terminal aeroportuaria con la capital Santa Cruz y algunos de los puntos más visitados de la isla como Los Cristianos, la Costa Adeje, el Puerto de la Cruz y Tenerife Norte, su otro aeródromo.

En cualquier caso, la isla tinerfeña ofrece múltiples opciones para todo tipo de visitantes. Si es de los que se pirra por el sol, el mar y la playa, pero no de aquellos que se quedan tumbados en la toalla o la hamaca todo el día, Tenerife le brinda la posibilidad de hacer un curso de buceo o ver cómo se desenvuelve con el windsurf. Además de la costa y todos los deportes náuticos, podrá practicar otros de aventura y relacionados con la montaña, como la escalada o el barranquismo. Y, por supuesto, el golf en cualquiera de sus campos.

Si en vez de tanta acción, lo que el cuerpo y la mente le piden es conocer algo más del pasado y presente de la isla, no debe dejar de visitar algunos de sus rincones más fascinantes; donde incluso puede combinar ambas alternativas. Es el caso del Parque Nacional de las Cañadas del Teide, sin duda, uno de los paisajes más singulares de Canarias. El senderismo es la mejor forma de apreciarlo a través de diversas rutas como la de las Siete Cañadas, la del Roque del Peral o la que lleva al Risco Verde. No obstante, el itinerario ‘estrella’ es la ascensión al Teide -volcán que se yergue solitario sobre la isla- desde la zona de Montaña Blanca; una alternativa recomendada para senderistas con cierta experiencia.

Candelaria, Santa Cruz y La Orotava

Durante el viaje, tampoco puede perder la oportunidad de conocer las Pirámides de Güímar, situadas a poco más de 25 kilómetros de Santa Cruz. Y es que quien quiera profundizar más allá del estereotipo turístico, verá que Tenerife no es sólo una isla a donde ir de vacaciones. También podrá descubrir su pasado colonial y a una población con una identidad y un espíritu muy cercanos a los de los países latinoamericanos.

Durante la festividad del Corpus Christi, se confeccionan alfombras de flores en las plazas y calles del casco antiguo de La Orotava.

Durante la festividad del Corpus Christi, se confeccionan alfombras de flores en las plazas y calles del casco antiguo de La Orotava. / AFP

En consecuencia, el viajero que se salga de las rutas habituales podrá explorar pequeños pueblos y caminar por las calles de La Laguna y Santa Cruz, así como disfrutar del verdor del valle de La Orotava, que contrasta con las estampas más desérticas que brindan Las Cañadas.

También es muy recomendable la visita al Puerto de la Cruz, donde es casi obligatorio adentrarse en su famoso Loro Parque, el recinto tropical convertido en la principal atracción familiar de Tenerife. Y, cómo no, acercarse al Lago Martíanez, el impresionante complejo marítimo concebido por el artista lanzaroteño César Manrique.

Entre los rincones a conocer, sería imperdonable no incluir alguna plantación dedicada al cultivo del plátano, uno de los soportes fundamentales de la economía isleña. También es muy frecuente el paso por Icod de los Vinos, localidad donde puede verse el famoso Drago Milenario, un antiquísimo árbol convertido en uno de los símbolos de la isla. Garachico, Candelaria, con su famosa basílica y sus nueve esculturas de bronce que representan a cada uno de los líderes guanches -los menceyes que gobernaban los nueve menceyatos (reinos prehispánicos) de Tenerife-, así como la playa de Las Teresitas, creada en 1973 con cerca de 98.000 metros cúbicos de arena sahariana, son otras de las paradas más recomendadas. El que quiera descubrir la isla desde el mar podrá subirse a un barco y disfrutar del acantilado de Los Gigantes, los impresionantes arrecifes que se alzan a seiscientos metros sobre el agua.

Y, en caso de que prefiera seguir ampliando horizontes y ver de cerca otros puntos del archipiélago canario, tiene la opción de coger un billete, montar en el transbordador y acercarse a la cercana isla de La Gomera, una tierra menos explotada turísticamente, surcada por profundos barrancos y cuya meseta central está ocupada por el Parque Nacional de Garajonay. Todo un paraíso para los senderistas.

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