El Ministerio de Trabajo emitía desde hacía días señales positivas sobre el comportamiento del empleo, que ayer se vieron confirmadas por los datos. El paro registrado en las oficinas del Inem bajó en julio en 4.770 personas y marcó el sexto descenso consecutivo del año. El número total de desempleados se sitúa así en 1.954.984, un 0,2% menos que en junio, y cabe destacar, por lo inhabitual, la reducción del desempleo entre las mujeres, el colectivo tradicionalmente más castigado por la falta de expectativas laborales. Por comunidades autónomas, Euskadi forma parte del grupo de siete, entre ellas regiones tan dinámicas como Madrid y Cataluña, en las que creció el paro: 272 personas, un 0,36% más que el mes anterior.
Pero es en el capítulo de las modalidades de contratación donde hay que buscar la noticia verdaderamente positiva, por lo que implica de esperanza para amplios sectores sociales y para el dinamismo general de la economía: de los más de 1.670.000 contratos que se firmaron en julio, se hicieron con carácter indefinido el 10% -persiste aún una elevada tasa de temporalidad- pero fueron un 44% más que los suscritos en el mismo mes de 2005. El mercado de trabajo comienza a responder así de manera positiva al Acuerdo para la Mejora del Crecimiento y del Empleo. La reforma laboral ha hecho crecer de modo apreciable la contratación indefinida inicial y surten efecto también los incentivos a la conversión en fijos de los contratos temporales. Una buena prueba de cómo la concertación entre los agentes sociales sirve para ordenar y 'humanizar' las relaciones laborales.