La anchoa del Cantábrico, una de las más apreciadas en cualquier cocina por su textura firme, su sabor y su tamaño, corre peligro. La esquilmación durante décadas de los caladeros del Golfo de Vizcaya ha colocado a esta especie en una situación tan precaria que la UE ha vetado su pesca hasta finales de año, prohibición que -pendiente de concretarse estos días- algunos expertos aconsejan mantener hasta julio de 2007. En este escenario, el Centro Tecnológico vasco en Investigación Marina y Alimentaria, Azti-Tecnalia, ha desarrollado un sucedáneo en salazón de este pez, el primero en España que estará listo para vender en las tiendas en un plazo de entre seis y doce meses. Así lo anunció ayer a este periódico su director, Rogelio Pozo.