Celedón no encuentra policías voluntarios suficientes que le acompañen en su multitudinario trayecto hasta la balconada de San Miguel. El símbolo vivo de las fiestas de La Blanca recorre cada 4 de agosto ese itinerario de 115 metros entre la calle Postas y la balconada para agitar su paraguas y saludar a las 80.000 personas que le esperan tras el Chupinazo. Pero la reencarnación del personaje que baja al centro de la ciudad colgado de un cable tiene un problema este año: no hay suficientes policías municipales que se hayan ofrecido a acompañarle porque el recorrido es cada vez más accidentado. Se da la circunstancia de que, además, la plantilla de la Guardia Urbana baraja realizar medidas de presión si no consigue varias mejoras laborales.